Les cuento hoy sobre esta novela negra rural -"rural noir"-, que parece que ha situado a Pedro Martí como una de las voces más potentes del género en el panorama español.
La historia se sitúa en Almansa (Albacete), localidad que se ve sacudida por la desaparición de Belén Villalba, una adolescente de 16 años de familia acomodada.
Para resolver el caso, desde Madrid envían a la capitán Alma Ortega, originaria de ese pueblo que abandonó hace años. Tendrá que trabajar con su hermana, teniente de la Guardia Civil, con quien mantiene una tensa relación.
Encontraremos un laberinto de secretos, poder y prostitución de menores que se esconde bajo la apacible fachada de este pueblo.
Con más de 600 páginas y un estilo directo y sin florituras, este es un libro que cumple su misión: entretener y que no puedas dejar de leerlo.
A mí me ha parecido un trabajo correcto, con la dosis justa de violencia -lo que es de agradecer- y una buena hechura en los personajes. Que estos sean clichés andantes (la policía con traumas en el pasado, el periodista carismático, los empresarios corruptos...) es una pena, así como que el autor dé un giro tras otro, sobre todo en la última parte, donde quizás exagera un poco en su afán de seguir sorprendiendo, perdiendo la "credibilidad" en algunos momentos.
Al fin, una lectura entretenida, quizás un poco tramposa en algunas situaciones, que no añade nada nuevo al género, pero que se deja leer amablemente.
Aunque saben que no es mi género, seguiré insistiendo en busca de joyas de la corona, joyas que no he vuelto a encontrar después de Lemaitre.
La historia se sitúa en Almansa (Albacete), localidad que se ve sacudida por la desaparición de Belén Villalba, una adolescente de 16 años de familia acomodada.
Para resolver el caso, desde Madrid envían a la capitán Alma Ortega, originaria de ese pueblo que abandonó hace años. Tendrá que trabajar con su hermana, teniente de la Guardia Civil, con quien mantiene una tensa relación.
Encontraremos un laberinto de secretos, poder y prostitución de menores que se esconde bajo la apacible fachada de este pueblo.
Con más de 600 páginas y un estilo directo y sin florituras, este es un libro que cumple su misión: entretener y que no puedas dejar de leerlo.
A mí me ha parecido un trabajo correcto, con la dosis justa de violencia -lo que es de agradecer- y una buena hechura en los personajes. Que estos sean clichés andantes (la policía con traumas en el pasado, el periodista carismático, los empresarios corruptos...) es una pena, así como que el autor dé un giro tras otro, sobre todo en la última parte, donde quizás exagera un poco en su afán de seguir sorprendiendo, perdiendo la "credibilidad" en algunos momentos.
Al fin, una lectura entretenida, quizás un poco tramposa en algunas situaciones, que no añade nada nuevo al género, pero que se deja leer amablemente.
Aunque saben que no es mi género, seguiré insistiendo en busca de joyas de la corona, joyas que no he vuelto a encontrar después de Lemaitre.
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