¿Cómo no querer leer la versión de la hija del caso Pelicot?
Cualquier mujer se siente sobrepasada por todo lo que salió a la luz en el año 2020 sobre Dominique Pelicot, cuando la policía descubrió que había drogado a su mujer durante una década para que decenas de desconocidos la violaran mientras ella estaba inconsciente.
Seguí el juicio por los medios de comunicación y, al ver el libro en la biblioteca decidí saber qué pensaba una de las víctimas.
Darian aborda un tema tabú: la sospecha de que ella misma pudo haber sido víctima de su padre (quien le tomaba fotos sin su consentimiento mientras ella dormía). El libro detalla la angustia de no saber qué ocurrió en los vacíos de su propia memoria.
Lo que nos lleva a lo más interesante del libro en mi opinión: la denuncia pública sobre la sumisión química. Caroline utiliza su dolor para dar visibilidad a esta forma de violencia invisible y a menudo ignorada por las autoridades.
El que, a día de hoy, siga luchando contra esto en distintas organizaciones y haya roto el silencio, es el primer paso para romper el ciclo de abuso.
Solo por eso este libro merecía haberse publicado.
Otra cosa es que podamos encontrar algunos flecos que no nos convenzan, como la calidad de la escritura, o el penoso desacuerdo con la mayoría de reacciones de su madre.
Apreciaciones subjetivas que no restan valor a este testimonio desgarrador y necesario sobre uno de los casos criminales más impactantes de la historia reciente de Francia.
¿Lo han leído? ¿Lo leerían?
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