La historia está narrada por Nada, una niña que despierta en un sanatorio mental. Desde ese presente confuso, reconstruye su infancia marcada por el abandono, el hambre y la violencia en un entorno rural salvaje. Es la mayor de cinco hermanos que sobreviven como pueden a unos padres que son, a la vez, sus protectores y su mayor amenaza.
Se la ha catalogado como una novela de "folk horror" donde se utilizan elementos del terror rural para explorar temas como el maltrato infantil, la locura y la herencia de la sangre.
Lo que más llama la atención de ella es su lenguaje, algo que se ha venido en llamar "narración en torrente", ese relatar inconexo, con pocos signos de puntuación, para imitar el flujo del pensamiento traumático de la protagonista.
Aunque me ha gustado la novela y admiro todo lo expuesto arriba, no es para mí la maravilla que ha visto otra gente. La trama es atractiva, pero el desarrollo de la misma me ha parecido pobre. He leído muchas historias parecidas y esta no me aporta nada nuevo.
Esas frases cortas y rápidas sin casi signos de puntuación es muy de escritoras latinoamericanas (Mariana Enríquez, Elaine Vilar Madruga), ese tono sombrío de terror muy de Layla Martínez o de Shirley Jackson, ese vocabulario del terruño muy de Andrea Abreu... Pero aquí no funcionan igual de bien, no me han ayudado a conectar con la historia, no basta con meter todo en la batidora y ponerla en marcha sin más.
Una novela correcta, engrosada por las expectativas generadas en todas las redes, que me hicieron tenerla como objeto de deseo mucho tiempo hasta que decidí comprarla en físico. Un 3 estrellas para mí.
¿La leyeron ustedes? ¿Les gustó? Les leo en comentarios.
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