Soy fan de Santiago Díaz desde que leí Talión y la serie de Indira.
Entiéndanme, no es que me parezca el Lemaitre español, pero sí un autor digno, que da lo que promete sin meterse en jardines de los que no sabe salir. ¡Cuántos autores extranjeros con más predicamento no me han parecido tan efectivos como él!
Santiago sabe escribir, pero como ya he dicho en otras reseñas de sus libros, debería apuntar más alto. Ya no cambiar de género si este es el que mejor domina, sino innovar y dejar los caminos trillados, ofreciéndonos sorpresas y calidades que seguro puede darnos.
Algo de eso vi en Indira, pero desapareció ya en el último libro de la serie. Ahora lo intenta con este subinspector gitano y cliché andante, que de verdad prometía.
Siento decirles que en mi caso esa promesa no se ha hecho efectiva. Le falta mucha chicha a Jotadé para convertirse en el personaje canalla y dicharachero que yo esperaba. Apenas algunos atisbos aquí y allá, pero nada consistente ni memorable.
¿Que si leeré la continuación, "El amo"? Seguramente sí, porque no pierdo la esperanza de que la cosa remonte y porque me han dicho que es mejor.
Pero sepa usted, Santiago Díaz, que espero cosas más altas de su arte, que como dice Delibes: "Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. Cervantes, cuando escribió el Quijote, aún no lo había leído".
Quiero decir que no sé la fórmula para escribir un buen libro,pero quizá usted sí, y se contenta con lo inmediato cuando puede aspirar a lo excelso.
No sé, no sé...
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