La novela comienza cuando Thérèse sale del juzgado libre de cargos por falta de pruebas, tras haber intentado envenenar a su marido. Aquí no importa el "quién", sino el "cómo" se llegó a ese punto. Durante el viaje de regreso a su finca, Thérèse repasa su vida en un largo monólogo interior, buscando una explicación para su familia... y para sí misma.
Thérèse crece en una rígida sociedad patriarcal donde se espera que las mujeres formen un matrimonio adecuado que fortalezca la posición familiar y luego tengan hijos. A ella no le interesa nada de eso, pero, termina casándose con el hermano de la chica de la que se ha enamorado -¡tremendo tema para la época!-, pensando que eso la acercará a Anne, y entonces descubre que su vida se ha convertido en un infierno.
Es una lectura muy interesante por sus ideas avanzadas sobre el matrimonio y la infelicidad que comporta para la mujer en muchos casos, y porque nos ofrece un magnífico estudio de personaje nada unidimensional: una especie de heroína existencialista que lucha por encontrar significado para sí misma en un entorno provinciano asfixiante y claustrofóbico.
El provincialismo, el matrimonio como cárcel y la incomunicación son los temas centrales de esta breve y magnífica novela que se ha hecho un hueco entre mis lecturas preferidas.
¿La conocen? ¿La leerían? Les leo en comentarios.
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