Me ha gustado mucho encontrar, en este último libro publicado de Nothomb, la frase de Kafka que tengo en mi perfil de X desde hace años. A saber...: "Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros".
Esa es para mí una de las funciones de la literatura. Me imagino, literalmente, como un bloque de hielo que cada libro que he leído ha ido conformando con el tiempo: un pellizquito aquí, un socavón allá, un agujero acullá... Espero que quede mucho tiempo y mucho libro transformador para esculpir una forma decente en ese bloque helado; en eso estamos...
Cómo Amélie y yo hemos llegado a la misma conclusión es algo que todavía me asombra, a pesar de que comprendí hace años que leo para saber que no estoy sola.
La única diferencia es que para ella el hacha que rompe el hielo es la escritura, mientras que para mí es la lectura, dos vertientes de la misma pasión por los libros.
La escritura es la única forma que encontró de evadir el vacío diario, esa especie de autodestrucción en forma de anorexia que empezó a raíz de un abuso que sufrió en la adolescencia.
Valientemente Nothomb nos cuenta en este libro cómo de 4 a 8 de la mañana enfrenta cada día sus miedos levantándose a escribir, como los pájaros (protagonistas del libro) cada mañana alzan el vuelo, deleitándose en el cielo y aterrizando suavemente en la tierra.
Hermoso libro, que quizá no guste a todo el mundo por ser pelín más agreste que los anteriores, pero que a mí me ha encantado porque no sé si saben que me interesa mucho el proceso de la creación en los escritores. Todo lo metaliterario me maravilla, me atrae por ser la base de una de las actividades más placenteras, si no la que más, de mi vida.
¿Lo conocen? ¿Lo leerían? Les sigo en comentarios.
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