miércoles, 8 de abril de 2026

#reseñas #cadanochealasnueve #juliangloag



Este es un libro que quiso ser "El señor de las moscas" o por lo menos "La chica que vive al final del camino", y no llega a ser ni una cosa ni otra.

Porque la grandeza de la obra de William Golding, es que nos cuenta de una manera magistral cómo esos niños sin supervisión adulta entran en el salvajismo absoluto, dando lugar a un thriller psicológico basado en la macabra supervivencia.
Pero aquí, después de un planteamiento similar -siete niños que pierden a su madre y ocultan el hecho para no entrar en un orfanato-. todo va a la deriva. 

El cambio drástico en el proceso de adaptación infantil ante la muerte es un gran tema, pero aquí parece quedarse a la mitad. Quizá se ha reflejado bien en la primera parte el ambiente inquietante y la personalidad de los niños, sus diferentes maneras de afrontar la situación y tomar decisiones que no les corresponden por edad. Pero luego todo se torna previsible y mediocre.

En Golding, el tema se lleva a sus últimas consecuencias; Gloag trata la pérdida de la inocencia como el intento desesperado de los niños por imitar el orden adulto, lo que quita mucha fuerza a la historia.

Algunas pinceladas de fanatismo religioso o una moralidad gris -no son niños "malos", son niños asustados que toman decisiones lógicas dentro de su propia distorsión de la realidad-, dan un poco de lustre a la historia, pero esa pérdida de la inocencia que es el tema principal, no está bien resuelto en mi opinión.
Es una novela que se queda a la mitad.

¿La conocen? Les leo en comentarios.

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