Una mujer desesperada -por ser escuchada, por ser amada, por ser vista- es la protagonista de esta novela generacional tan bien escrita.
Este retrato psicológico de toda una generación de mujeres tiene tintes de total veracidad, porque esta historia de crisis de los cuarenta, desencanto de la vida de casada y atracción por lo prohibido, es la historia de muchas mujeres contemporáneas.
En una novela de lectura fácil y rápida -aunque no facilona-, Silvia nos representa un poco a todas, porque todas en algún momento de nuestras vidas hubiéramos querido priorizar nuestros sentimientos, anhelos y deseos sobre lo importante, a saber, ser trabajadora, esposa y madre. En este caso, nuestra protagonista se deja llevar por el torbellino de querer sentir, ser, experimentar y eso la llevará a una serie de conflictos que la autora refleja con pericia.
La historia, pues, no es nada nueva, refleja el desbordamiento que siente cualquier mujer actual como mujer, como esposa, como madre, como empresaria, pero la forma de contarlo, hiriente y en la herida, te remueve por dentro, te da la vuelta:
“Ella lo que quería era poder ser infeliz junto a alguien, encontrar un compañero en este malestar, mostrarse las llagas sin pudor y lamerse por turnos.” ¡Ahí es nada!
Ha sido mi lectura 27 de 100 programadas para este año. Mi nota es de 3 sobre 5.
¿La conocen? ¿Es, en su opinión, de las lecturas que atraviesan o les dejó indiferentes?