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miércoles, 9 de agosto de 2023

#reseña #mimaridoesdeotraespecie #yukikomotoya

Acabo de leer "Mi marido es de otra especie" (Alianza Editorial, 2019), de Yukiko Motoya.




De otra especie me ha parecido a mí esta autora, que riza el rizo de lo que la literatura japonesa significaba en mi vida.
Si ya me era un poco ajena, si no me terminaba de llegar (véanse mis críticas a Murakami), esta mujer, en un principio, logró el divorcio total. Pero...
... resulta que le di vueltas y terminé encontrando algo de sentido a su escritura. Sobre todo al primero de los relatos, el que da título al libro.
¡Vaya crítica del matrimonio, así como quién no quiere la cosa!
Amparándose en lo surrealista con toques de realismo mágico, esta escritora pone en solfa la institución más sagrada japonesa, en la que la mujer queda supeditada completamente al marido, deja de trabajar y se dedica, literalmente, a hacerle fácil la vida, sea lo que sea en lo que convierta eso a la suya.
Con ese estilo típico de la escritura japonesa, -preciso, algo simple, a veces poético- Motoya nos hace reflexionar sobre las relaciones: ¿hasta qué punto terminamos pareciéndonos a nuestra pareja? ¿Cuánto de nosotros estamos dispuestos a sacrificar? ¿Vale todo para encajar en la idílica sociedad nipona?
Y... lo dice sin decirlo, sutilmente, como hablan los japoneses, con rodeos, evasivas, disculpas...

No ha sido una lectura placentera para mí, no sé si volveré a buscar alguno de sus libros, pero he de reconocerle el mérito de hacerme pensar basándose en una escritura tan original que aún estoy dándole vueltas, -por si acaso fuera una tomadura de pelo, que no lo descarto-.

¿Qué me dicen? ¿La han leído? ¿Les ha dejado tan descolocada como a mí?
Les escucho...

#yukikomotoya #mimaridoesdeotraespecie #alianzaeditorial #reseñasdelibros #review #leoyrecomiendo #leoyreseño #bookstagramespaña #bookstags #bookstagram #bookstragrammer #literatura #literature #recomendation #reading #readingtime

domingo, 16 de julio de 2023

10 #razonesparaleerLaContadoraDePeliculas

Se estrena pronto el film "La contadora de películas" basado en la novela homónima del Premio Nacional de Literatura chileno Hernán Rivera Letelier.

Se me pide que dé razones a los docentes para leerla este verano. Aquí van mis 10 razones.



 Leerla para...

SONREIR: "como en casa el dinero andaba a caballo y nosotros a pie..."

ASUMIR LA PROPIA IDENTIDAD: "en la familia éramos cinco hermanos. Cuatro hombres y yo [...]Andaba a pata pelada todo el santo día, fumaba a escondidas [...] y hasta había aprendido a mear parada. Se mea parada, se orina acuclillada [...]. Me costó lo mío acostumbrarme a orinar como las señoritas. Me costó más que aprender a leer."

OLVIDARSE EN EL TIEMPO, PERDERSE EN LA AVENTURA: "Mis hermanos imitaban a la perfección el caminar arqueado y la mirada oblicua de John Wayne, el rictus despectivo de Humphrey Bogart [...]. Yo los mataba de risa al tratar de batir las pestañas a lo Marilyn Monroe, o de imitar los mohines inocentes -voluptuosamente inocentes- de Brigitte Bardot."

ENVOLVERSE EN LA MAGIA DE LAS PALABRAS: "El atardecer era para mí la hora más bonita de la pampa. Los últimos rayos del sol pintaban de oro el óxido de las calaminas y los colores del crepúsculo hacían juego con los pañuelos de seda que usaba mi madre. Ella adoraba los pañuelos de seda."

ACCEDER A MUNDOS IMAGINARIOS: "A mí, la nave del cine en penumbra me causaba fascinación; me parecía una especie de caverna misteriosa secreta, siempre inexplorada. Al atravesar las pesadas cortinas de terciopelo me daba la ilusión de pasar del crudo mundo real a un maravilloso mundo mágico."

TOMAR CONCIENCIA SOCIAL: "Las casas del campamento, como todas las salitreras de la pampa, definían perfectamente las tres clases sociales imperantes: las casas de calamina de los obreros, las casas de adobe de los empleados y los lujosos chaleses de los gringos."

VIAJAR AL INTERIOR DE UNO MISMO: "Al final pasé a llamarme María Margarita, nombre que a mí, la verdad, nunca me gustó mucho: me sonaba a mansedumbre, a conformidad, a madre sumisa."

ABANDONARSE A LOS RÍTMOS: "Solía ocurrir que al Cojo Peliculero, como le decían al operador, se le confundieran los rollos [...] y viéramos el final por la mitad de la película. O el principio al final. O el medio al principio. Entonces todo se volvía una majamama y nadie entendía un carajo."

ENFRENTARSE A LOS MIEDOS: "... esos niños licenciosos [...] que iban al cine no a ver la película, sino a atracarle el bote a las niñas. [...] Una vez un barrabás de los más grandes, le sacó los calzones rosados a una niña, los hizo girar triunfalmente por sobre las cabezas y los lanzó al aire, y como la película estaba aburridísima, los espectadores, con gran alborozo, comenzaron a lanzárselos unos a otros. Yo no me dejaba. Aunque dijeran que me hacía la mosquita muerta [...] pero al cine yo iba a ver la película."

ACEPTAR LAS DIFERENCIAS PERSONALES: "Como pasaba con la mayoría de las niñas pampinas, aunque recién iba a cumplir los once años, tenía un cuerpo demasiado desarrollado para mi edad. Algunos hombres decían, con un brillo lúbrico en la mirada, que lo que hacía madurar antes de tiempo a las niñas pampinas era el salitre, no en vano era elogiado en todas las latitudes como el mejor abono natural del mundo."


... porque, ya saben, "estamos hechos del mismo material de los sueños" según Shakespeare en La tempestad, pero según Hada del cine, la protagonista de nuestra novela: "estamos hechos del mismo material que las películas".

¡Buen verano! ¡Felices lecturas!

miércoles, 19 de abril de 2023

"Mira las luces, amor mío" de Annie Ernaux



Acabo de leer "Mira las luces, amor mío" (Cabaret Voltaire, 2021). de Annie Ernaux. 
Sabéis que me fascina la Ernaux, esa mujer que cuenta lo que le pasa y lo eleva a la categoría de arte.
Igual nos cuenta su aborto ("El acontecimiento") que su obsesión por un hombre casado ("Pura pasión"), pasando por el desencanto de su matrimonio ("La mujer helada", para mí el mejor), entre otras cosas. 

Hoy os traigo un libro que escribió entre 2012 y 2013 como un diario de sus visitas semanales al hipermercado Alcampo, a las afueras de París. 
En él es capaz de crear un compendio de historia, sociología y psicología, dando un repaso a las técnicas de mercadotecnia y demás argucias de las grandes empresas para dar la impresión al consumidor de que le están haciendo un favor. 

A veces ácida, a veces tierna, pero con mirada siempre comprensiva, asistimos al día a día de estos megatemplos del consumo, donde pasa de todo y pasan todos. 
Un perfecto ejemplo de que se puede escribir sobre cualquier cosa, porque como dice la Ernaux : "Ver para escribir, es ver de otra manera". 

Cortito y muy recomendable. Lleva el sello de Annie Ernaux, y eso es garantía absoluta de que lo que vamos a encontrar es literatura de calidad. 

Yo ya tengo en capilla el siguiente, ¿y ustedes? ¿Han leído algo de la autora? ¿Cuál es su preferido?

lunes, 5 de junio de 2017

Dos mujeres que nunca obtendrán el Nobel

Por diferentes casualidades estoy leyendo al alimón a dos mujeres que nunca obtendrán el Nobel. Y no porque no se lo merezcan, sino porque el cupo de mujeres literatas con este premio es tan escaso que ya no les toca antes de morir. "La culpa" la tiene Munro, Alice, que lo ganó en 2013, siendo la decimotercera mujer que lo obtiene, ¿quieren más coincidencias con el número 13?
Bromas aparte, esto quiere decir que estadísticamente es imposible que se lo concedan a las dos mujeres de las que les voy a hablar, Atwood y Oates.
Margaret Atwodd, 77 años.


Joyce Carol Oates, 78 años.







        




Munro es buenísima, dicen que la Chejov moderna, aunque a mí no me convenció en primera aproximación, ya saben que los cuentos no son lo mío, pero insistiré porque parece que la ocasión lo merece. Es buenísima, decía, pero esto supone la condenación eterna para Atwood y Oates que no lo van a recibir, pese a ser extraordinarias las dos.
Les hablo primero de Oates, que me dejó tocada con su Hermana mía, mi amor

Hermana mía, mi amor. Alfaguara. Madrid. 2012.
Hacía tiempo que no leía una historia tan fuerte, tan sórdida, tan bien escrita. A pesar de tener muchíiiisimas páginas, no lo podía dejar. Me fascinaban esas notas a pie de página que podían ser otra novela paralela, esos cambios de narrador o el distanciamiento entre ellos, esa manera demoledora, hosca, seca, de decir las cosas.
Oates es profunda, no se amilana a la hora de diseccionar personajes, nos muestra todo, y ese todo es la mayoría de las veces estremecedor. Nos adivinamos en partes o piezas de esos personajes, y eso nos aterra, y por eso queremos seguir leyendo, porque mientras les suceda a otros, nunca parecerá que pueda sucederme a mí.
Oates... que se mete con todo y disfruta con las posturas extremas.
En Hermana mía, mi amor...
La religión: "Qué es la oración excepto ilusos que con toda seriedad hablan consigo mismos y esperan una respuesta."
El amor de padre:"¡Pobre chico! Era fácil olvidarlo. Papá quería a aquel alfeñique, pero siendo como era una persona pragmática, nunca sería demasiado grande su sorpresa ante cualquier cosa que le sucediera: pierna lisiada, cáncer infantil, fibrosis cística (¿o era quística?), ahogarse en el extremo donde no cubre de una piscina mientras otros chicos se tiran desde el trampolín, chapotean, alborotan: infinitas posibilidades." 
De ella acabo de leer Infiel, historias de transgresión, y, a pesar de que son cuentos, me han enganchado igualmente.
Infiel. Historias de transgresión. Alfaguara. Madrid. 2010.
En Infiel... 
Ya declaración de intenciones en la Introducción: "Cuando no se ama demasiado, no se ama lo suficiente." Pascal
Suicidio:"Su deseo de morir estaba tan omnipresente como la señal telefónica: levantas el auricular y siempre está ahí."
Personalidad esquizofrénica: "Tusk no es ni un gótico ni un freaky, es la incognita de la ecuación."
Instinto paternal: "R. admitió de manera enigmática que no, que su esposa y él no tenían hijos. "Eso es algo que no he cometido."

Hermana mía, mi amor, ha sido mi bautismo Oates, y no sé si algo más suyo me parecerá mejor. Dicen que La hija del sepulturero es excelsa, la leeré pronto, así como Blonde, historia de Marilyn que tiene muy buenas críticas. 
***
De Atwood les puedo decir menos. Solo que El cuento de la criada me está dejando con la boca abierta. Me gusta esa manera de escribir sin usar más palabras que las necesarias, y más cuando estas son oro puro. Por no hablar del tema que toca el libro, muy de moda ahora con la polémica en nuestro país sobre las madres de alquiler.

Fijaos en la descripción que hace Atwood de "es que yo no soy político". La criada explica porqué no se alarmaron: "Nada cambia instantáneamente: en una bañera en la que el agua se calienta poco a poco, uno podría morir hervido antes de darse cuenta.[...] 
Qué horrible, decíamos, y lo era, pero era horrible sin ser verosímil. Eran demasiado melodramáticas (las noticias), tenían una dimensión que no era la dimensión de nuestras vidas. Éramos las personas que no salían en los periódicos. Vivíamos en los espacios en blanco, en los márgenes de cada número. Esto nos daba más libertad. Vivíamos entre las líneas de las noticias."
Y expresa así el vértigo de la rebeldía: "Ahora Moira tenía poder, la habían puesto en libertad, se había puesto a sí misma en libertad. Ahora era una mujer libre. Creo que nos pareció espantoso. Moira era como un ascensor con los costados abiertos . Nos producía vértigo. Ya estábamos perdiendo el gusto por la libertad, ya nos parecía que estas paredes eran seguras. En las capas más altas de la atmósfera podrías desintegrarte, vaporizarte, no habría presión para mantenerte unida."
Estoy leyendo la novela al mismo tiempo que se emite la serie, algo que nunca había hecho. Como he leído en internet, Atwood hace literatura, esa cosa densa, y la serie nunca podrá suplantar la poesía de la novela, la disección extraordinaria del personaje principal... Pero... ¡tampoco tiene a Elisabeth Moss, la actriz protagonista, esa mujer que dice tanto con sus ojos! No se la pierdan, actualmente acaba de salir el séxto de los diez capítulos.
Les dejo el tráiler. No me digan que no les corroe la curiosidad...

Seguiré leyendo cosas de las dos, porque son muy buenas, porque parece que nacieron muy pronto y eso les cierra las puertas de la más famosa gloria literaria, porque soy mujer y admiro la literatura femenina, porque sé que no es fácil para las mujeres destacar en un mundo de hombres... por eso...

Y quizás, porque leer libros sin fin no sea otra cosa que seguir buscándose a sí mismo en cada uno de ellos...

miércoles, 24 de mayo de 2017

Mis #haikusdeestantería

Era un canto de sirena para mí, sabía que no me podría resistir...
¡Y aquí estoy, haciendo haikus (es un decir... Miren aquí lo que es un haiku y
comprueben que lo que sigue no lo es) con títulos de mi biblioteca!
Ha habido una exposición en León por parte del autor de la idea, Juan Luis García, y ya me llamó la atención su originalidad y posibilidades: literarias, educativas, lúdicas...
Después, la seño de lengua Ana Infante, dejó su anzuelo colgando aquí...
Y yo, que ayer tuve un mal día, dejé que la propuesta me llevara, que la literatura me mimara un poco, que fuera mi terapeuta, mi tirita gigante...
Los resultados dependen a veces del estado de ánimo, otras veces de motivaciones más profundas, de concepciones de la vida que afloran cuando menos te lo esperas.
...Porque, ¿cuál es la razón por la que agrupé estos títulos y no otros?

¿Salió la feminista que llevo dentro?
El camino,
tiempo de ocio,
de amor y de sombra.
Mujeres que corren con los lobos;
la balsa de piedra.

Como ser una mujer y no morir en el intento,
¿El dueño del secreto?
Yo, el rey.


Pero yo ayer tenía un mal día...
¿Quizá por eso los hubo metafísicos?

Morirás en Chafarinas
sin noticias de Gurb.
Temblor.
El tiempo mientras tanto...




El jugador,
el espectador,
el cuarto de atrás.
La busca.
Primavera con una esquina rota.
Nada.


¿Me atrajo el contraste?
A veces, es necesario haber leído los libros para comprender, como abajo, la contraposición entre el hombre de Levi, forjado en un campo de concentración, y doña Perfecta.

Si esto es un hombre...
doña Perfecta,
papel mojado.

Lo de menos, ya les digo, es haber conseguido algo digno de parecerse a un haiku. Nada de 5, 7 y 5 sílabas. Casi nada de alusiones a la naturaleza y a las estaciones. Quizá ninguna idea contrapuesta. Pero emoción y catarsis sí que encontré, y por eso esta entrada estaría dentro de la sección de Bibliofagia: "Terapia literaria: ayudas inesperadas".
Que terminen de pasar un buen día.



ACTUALIZACIÓN, A 25/05/2017.
 Les dejo el comentario de Juan Luis García:

Blogger Juan Luis Garcia dijo...
Gracias por la difusión!
Podeis ver el álbum con los #haikusdestanteria origen de la exposición en el siguiente enlace:
https://flic.kr/s/aHskG7ie3k

domingo, 14 de mayo de 2017

Estereotipos

- ¿Qué pasa -comenzó- cuando una mosca cae en una taza de café durante una reunión internacional? -dejó pasar un instante de silencio y continuó-: El americano ni lo toca. El italiano tira la taza con el café. El ruso se bebe el café con la mosca. El chino se come la mosca y tira el café. El francés tira la mosca y se bebe el café. El israelí vende el café al francés, la mosca al chino, y se compra otro café con el dinero. El palestino acusa a Israel de haber puesto una mosca en su café, pide un préstamo al Banco Mundial y, con ese dinero, compra explosivos para volar la cafetería en el mismo momento en que los demás están pidiendo al israelí que le compre otra taza de café al palestino.
Sonreí:
-Es un chiste judío.

***

Les he dejado un sorbito de La cocinera de Himmler, de Franz-Olivier Giesbert.


domingo, 7 de mayo de 2017

La librería ambulante

He recibido un homenaje inesperado.
Por recomendación pública de Toni Solano empecé a leer La librería ambulante de Christopher Morley. En la novela una solterona de casi cuarenta años compra a un exmaestro vagabundo una librería ambulante, dejando su aburrida vida en la granja para vender libros.

      
Lo percibí como un homenaje para mí por diversas razones, que paso a exponerles en palabras de los protagonistas:
- Porque como dice Mifflin: "Lo que quiero decir es: ¿quién se ha aventurado alguna vez en las montañas y los campos para llevarles la literatura a las gentes más simples? [...] He pasado muchos años recorriendo mundo a bordo de esta ciudadela del delito (la librería ambulante o Parnaso) y, por los huesos de Ben Ezra, no creo haber visto un solo libro realmente bueno que no fuera la Biblia en ninguna granja [...] Es preciso ir a visitar a la gente personalmente, llevarles los libros, [...] Y entonces, poco a poco, uno empieza a lograr que los buenos libros circulen por las venas de la nación [...] Es como llevar el Santo Grial a algunas de estas remotas granjas." 
Modestamente me veo reflejada en los muchos años en que leí diariamente a mi alumnado. Hace poco días vinieron dos exalumnos a casa y me aseguraban que si los convocaba a todos para volver a leerles, vendrían sin falta. No recuerdan quizá la conjugación verbal, pero sí los libros que les leía, ¡y me pagaban por ello! Yo es que tuve mucho ojo eligiendo profesión...
- Porque Roger Mifflin "predica la buena literatura como cualquier evangelista". ¡Cuántas veces he dicho que la literatura es mi religión! La considero imprescindible en mi vida, como supongo que la fe lo es para los creyentes. Así que segunda gran coincidencia.
- Porque el profesor Mifflin vuelve a decir: "¿Recordáis el chiste de Abe Lincoln sobre un perro? Si llamáis pata a la cola, dijo Abe, ¿cuántas patas tiene un perro? Cinco, me diréis. No, diría Abe, porque llamar pata a una cola no hace que la cola se convierta en pata. Pues bien, muchos de nosotros estamos en la situación de la cola de aquel perro. Que nos llamen hombres no nos convierte en hombres. Ninguna criatura sobre la faz de la tierra tiene derecho a creerse un ser humano a menos que esté en posesión de un buen libro."
O así debería ser, siempre que no creamos que somos mejores que los demás por haber leído más libros, por ser lectores y ellos no, por pertenecer al selecto club de "la gente que lee". No todo el conocimiento está en los libros, eso está claro, pero ¡el que está es tan hermoso...!
- Porque la historia de la solterona Helen es la de la liberación de la mujer (pensad que este libro está escrito en 1917). Una vida dedicada a servir a los demás (sus pupilos, su hermano) que ella resume en las incontables hogazas de pan que ha horneado en su vida: " No entendía cómo todo aquello había permanecido oculto para mí hasta entonces. No entendía cómo el trascendental misterio de hacer pan me había impedido ver durante tanto tiempo los misterios del sol y el cielo y el viento en los árboles." Y que le lleva a hacer proselitismo incluso: "Oh, estúpida mujer! ¡Deja la estufa, las ollas, sartenes y labores, aunque sea por un día! ¡Sal de ahí y mira el sol y el cielo y el río a lo lejos! 
Aunque después vuelva a las andadas por amor: "Pensé en mi "antología" de hogazas de pan y juré que haría un millón más si Roger me lo pedía" (recuerden, era 1917,... ¿o sería lo mismo justo 100 años después? Desgraciadamente me inclino a pensar que sí, ¡ainss!).
- Porque te hace sonreír mientras lo lees: "Escúchame, Helen, ¿crees que voy a permitir que mi hermana se pasee por el estado con un vagabundo? Será sobre mi cadáver... Más te vale pensar mejor las cosas. ¡Y a tu edad! ¡Y con tu peso!"
"Escúchame bien, Andrew, hablas precipitadamente. Una mujer de cuarenta (por cierto, exageras) que ha compilado una antología de seis mil hogazas de pan dedicadas a ti merece algo de cortesía." 
- Porque el humor es coherente y cohesionado con la historia, como cuando juran invocando a grandes escritores: "Por los huesos de Byron", "Juro por los huesos de Chaucer" 😊
- Porque es un libro sin pretensiones, aunque quizá por eso con un encanto especial: "Un buen libro debe ser simple. Y, como Eva, debe provenir de algún lugar entre la segunda y la tercera costilla: debe haber un corazón latiendo en su interior. Una historia que es solo cerebro no vale demasiado."
- Porque, ¡ay, el Parnaso de 1917 se parece demasiado a esta otra tienda ambulante de los años 60...
Citroën furgón, 2 caballos, el coche de mi padre. Él lo tenía en gris.
... donde mi padre ofrecía por los pueblos tejidos, perfumería, buen humor, bonhomía y rebajas en todo ello, porque como decía mi madre, podríamos habernos hecho ricos si no hubiera perdonado tantas deudas: "pobrecicos, si no tienen bastante para comer...". Eran los 60 y 70, ya digo, y el país no llegaba a recuperarse del aislamiento al que lo había sometido el régimen...
¡Pero este ya es otro tema, que me disperso, y lo que yo quería decir es que Mifflin y mi padre eran algo más que vendedores, mucho más...!

NOTA: Pueden descargar el libro tranquilamente de internet, porque dada su antigüedad, el texto original y sus derechos pertenecen al dominio público. Tiene una segunda parte: La librería encantada, de 1919.

lunes, 3 de abril de 2017

WhatsApp y literatura...

Miren qué curiosa la idea que han tenido en la página Slate al convertir la primera frase de famosas novelas en emoticonos de WhatsApp...
Les dejo las soluciones en los comentarios a esta entrada...
Hay algunas muy fáciles, como la 2. Otras son mis preferidas, como la 3 y la 8.
¿Cuántas pueden adivinar?...

domingo, 28 de agosto de 2016

"El curioso incidente del perro a medianoche"

Hace una semana que terminé el libro "El curioso incidente del perro a medianoche" de Mark Haddon y quería compartir mis impresiones con ustedes.

No me ha gustado que me hayan vendido esta obra como "una novela que no se parece a ninguna otra", con "uno de los protagonistas más originales que han surgido en el panorama de la narrativa internacional en los últimos años"; pero claro, para eso la he leído, para tener mi propia opinión. Y es la siguiente:

Es una obra que se parece a muchas otras. En concreto pensaba en "El niño con el pijama de rayas", pero seguro que ustedes sabrán de muchas más.
¿Original el protagonista por ser Asperger? Recuerden a los protagonistas de tantas y tantas obras: Forrest Gump, El sexto sentido, el niño autista de Al rojo vivo...
Esa especie de viaje iniciático que emprende el protagonista queda deslavazado, sin intención ni objetivos claros en la forma de enfocarlo; el escritor se queda en la superficie y la ocasión se le escapa entre los dedos.

Aún así, el libro tiene sus momentos. Uno de ellos, en mi opinión, es cuando para ejemplificar que los Asperger carecen de sentido del humor,  Christopher cuenta uno de los 3 chistes que se sabe:
"Desde un tren ven una vaca marrón en el campo.
Y el economista dice:
- Mirad, en Escocia las vacas son marrones.
Y el lógico dice: 
- No. En Escocia hay vacas de las cuales una, por lo menos, es marrón.
Y el matemático dice:
- No. En Escocia hay por lo menos una vaca, un costado de la cual parece ser marrón."
Con lo cual, el chico concluye que los matemáticos son los mejores.

O cuando explica muy gráficamente su miedo a las personas:
"Cuando estoy en un sitio nuevo, como lo veo todo, es como cuando un ordenador está haciendo demasiadas cosas a la vez y el procesador está saturado [...] y las personas te hablan y hacen cosas que tú no esperas, así que tienes que darte cuenta de todo lo que hay en ese sitio, y además tienes que darte cuenta de las cosas que podrían ocurrir [...], es como un ordenador que se cuelga, y tengo que cerrar los ojos y taparme las orejas con las manos y gemir, que es como cuando aprietas CONTROL + ALT + SUPR y cierras programas y apagas el ordenador y lo reinicias...".

Por lo demás, a mí más bien me parece un bestseller emotivo, quizá bienintencionado, con el plus de ser primera obra de un escritor joven, y como tal idealizado.
Ya sabemos lo que vende la minusvalía mal entendida, cómo empatizamos con el que es diferente desde la comodidad de nuestra vida "normal".
Dense una vuelta por el blog de mi amigo Pedro Roberto Casanova, PROGRAMA PILOTO DESPERTAR. En él aprenderán que esa postura de superioridad y lejanía hacia las personas con capacidades diferentes es, cuando menos, absurda, porque todos somos personas diferentes, si lo prefieren discapacitadas, en algún momento: "La discapacidad es una categoría a la que todos llegamos en ciertos periodos de nuestra vida por distintos motivos (infancia, accidente, enfermedad, embarazo, vejez)."  
Revisen la definición que ahí se nos propone de discapacidad: "Una persona es discapacitada porque en el medio no existen facilidades que le permitan estar en igualdad de circunstancias para acceder a las mismas oportunidades que tienen los demás miembros de una comunidad."

No dudo de que esta novela quiere poner en valor a los seres con capacidades diferentes, de hecho he aprendido y reflexionado sobre aspectos de la vida de los Asperger que no conocía. En este sentido, cualquier obra que dé a conocer al gran público sus singularidades, me parece bien.
También creo que podría ser un libro a tener en cuenta para la animación a la lectura, por su lenguaje fácil, su falta de profundidad y sus escasas páginas.
Lo que no me gusta es que me lo vendan como literatura, porque creo que no lo es.

viernes, 19 de agosto de 2016

"El atlas de las nubes"

Saben que tengo una lista de 1001 libros que hay que leer antes de morir. Me he propuesto leer la parte del siglo XXI e ir hacia arriba. Hace poco he acabado El atlas de las nubes (David Mitchell, 2004). 



Me llamó la atención al leer reseñas por aquí y por allá que fuera una especie de puzzle formado por seis historias que se iban entretejiendo entre sí. Van de la primera mitad del siglo XIX a futuros lejanos (2144) o lejanísimos (2321), pasando por los años treinta del siglo pasado, los setenta y nuestro presente. Siempre he tenido debilidad por la "arquitectura" literaria, por esas tramas en la que se alteran las convenciones lingüísticas y estructurales de la literatura. Tengo dos creaciones muy presentes cuando hablo de ello: Rayuela y Bella del Señor. Las dos, obras maestras de la literatura; espero que estén de acuerdo.

Bueno... pues en mi opinión, no es este el caso. No es que no sea una novela recomendable a trozos, lo que digo es que queda en un intento fallido de ser una gran obra. 
En esa pluralidad de historias esparcidas en el tiempo y las más variadas geografías, las tramas se interpelan, echan el lazo entre sí, en un intento de establecer paralelismos y ofrecer un discurso sobre la humanidad y el cosmos, de dudoso, en mi opinión, calado filosófico-místico. La tesis de que el ser humano es el único animal capaz de destruirse a sí mismo por su avaricia y afán de poder, es muy vieja y demasiado versionada, la mayoría de las veces mejor que aquí.
Con un comienzo prometedor en la primera historia, que a mí me ha recordado mucho el principio de Moby Dick, y una segunda historia que mantiene el nivel por el uso del lenguaje musical en contextos imposibles, la novela empieza a hacer aguas en los siguientes capítulos. 
La trama futurista recuerda demasiado a la de las sociedades distópicas de Un mundo feliz o 1984, sin añadir enfoques nuevos. La de suspense, es más que previsible, aunque la más floja, a mi entender, es la de la sociedad post-apocalíptica, que roza muchas veces el absurdo.
En cuanto a su manera de encajarlas, yo me esperaba algo más elaborado, no una concatenación de hechos fortuitos. Es un reflejo de lo hilvanado y no cosido que está todo: el continente, el contenido y la tesis que lo sustenta todo.

Como siempre, busqué si había versión cinematográfica. Esperé a terminar de leer las casi 900 páginas para ver si la visión de los directores de la película mejoraba algo la mía sobre el libro. Pues bien, si no les recomiendo la novela como una gran obra, pero sí como algo aceptable, incluso a ratos mejor que según qué bestsellers, no puedo recomendar la película bajo ninguna circunstancia. Aunque en principio parecía interesante que los mismos actores, a base de maquillaje, hicieran diversos papeles en las seis historias, este enfoque se vuelve en su contra cuando las caracterizaciones son poco mejores que el cartón-piedra, los decorados, imposibles y el entramado de las historias, diferente pero tirando a peor.
Este es el tráiler oficial; ustedes mismos...

Así que no es esta mi lectura prefe del verano 2016, precisamente, como he leído que lo es En manos de las furias de Lauren Groff, para una compañera de Facebook, que la leyó por curiosidad ya que la recomendaba Obama, ¡ni más ni menos! 
Mientras buceo y averiguo con Mr. Google si vale la pena hacer la inversión, ¿no tendrán ustedes alguna recomendación que hacerme? ¿Cuál es esa obra que les ha fascinado este verano... o en su defecto, cualquier otro verano de su vida? 
Va... no me dejen en ascuas.
Gracias, nos seguimos leyendo... 
 

jueves, 11 de agosto de 2016

Lo que queda del día

En esta entrada les dije que iría reseñando poco a poco algunas de las obras que voy leyendo. Aunque leí esta obra en agosto de 2014, la tengo muy fresca en mi memoria... seguramente porque la modalidad fue a cuatro ojos, o sea, al mismo tiempo que lo hacía una amiga lejana en la distancia. Al acabar intercambiamos nuestras opiniones por correo. Les dejo un extracto de ambas.


Mi amiga escribía, entre otras cosas:  Aunque el narrador es interno, no resulta demasiado introspectiva, cosa que suelo agradecer bastante porque cuando ahonda mucho en los sentires…, me suele producir ¿fatiga? ¿desazón?... No sabría definirlo, tal  vez, exceso de carga emotiva y para una mente más racional que visceral…
El exceso de servilismo lo siento trasnochado, pero si me transporto a esa época, totalmente normal y, hoy en día, muy criticable.
¿Autodominio? Por supuesto, porque mantener el tipo como lo hizo Stevens en el momento justo de la muerte de su padre es algo difícil de conseguir. Los diálogos entre el mayordomo y el ama de llaves resultan agradables e ilustrativos al mismo tiempo. A pesar de la distancia que se marcan entre ellos, afloran conatos de intimismo.
Aunque el marco narrativo está muy definido, el perfil psicológico de muchos personajes tiene un gran correlato con la actualidad. Lo que nos invita a subscribir que cambiarán las sociedades pero la condición humana es la de siempre, eso sí, adaptándose a los cambios que se nos imponen por imperativo social. 
Al fin llega el tan deseado encuentro con mistress  Benn (como la llama después de haberse casado). Encuentro que supongo que tod@s l@s lector@s esperan con impaciencia. Yo, una de ellas. Diálogo sosegado, inesperado por Stevens, que se había hecho otra idea de cómo iba a transcurrir y, al mismo tiempo ¿? ¿ cómo expresar con palabras ese sentimiento mutuo y silencioso que ella fue capaz de desvelar, aunque ya demasiado tarde para hacerlo realidad. Y cómo los ojos anegados en lágrimas de Stevens nos dejan ver que ese sentir era también correspondido. ¡Qué calidad literaria adquiere el relato!

Aquí les dejo, completa, la exquisita película de James Ivory (1993); no la he encontrado con subtítulos:

Yo escribía entre otras cosas: Yo ya sabía que este libro me gustaría. Me atrae sobremanera la contención de sentimientos de la personalidad anglosajona. Ese reprimir en todo momento el mundo interior, es una característica que conocemos bien todos los tímidos, y yo quería saber cómo la reflejaba este autor, japonés curiosamente, aunque británico de adopción.
La prosa me parece muy elegante, a tono con el mundo que se describe, esa coherencia me parece lo mejor del libro.
Siempre me pregunto al terminar una obra cuál es la tesis. En este caso, es el determinismo social. Yo añado mi subtesis: el ser humano necesita tener objetivos elevados en la vida, sea cual sea su ocupación en la misma. La grandeza del personaje principal reside, a mi modo de ver, en que busca transcender la cotidianidad de su trabajo. Engrandece su profesión, su carrera, como él la llama, introduciendo elementos de servicio a la humanidad al ser la sombra de un gran señor.
Es la famosa dignidad, de la que tantas veces habla, y a la que tantas cosas sacrifica. La muerte de su padre y el amor al ama de llaves, son algunas de ellas. Consecuente hasta el final, nunca reconoce el precio que ha pagado por ella, y se dispone a pasar los restos del día, de su propia vida, tan vacíos como hasta ahora. Esa fidelidad sin resquicios, es peligrosa. Encuentro similitud entre el servilismo de este mayordomo, y los militantes del fascismo hitleriano en Alemania (otro de los temas del libro). Nada bueno puede surgir de la obediencia ciega y el silenciamiento de las ideas del ser humano.
Es una pena que el mayordomo sólo encuentre esta forma de realizarse en la vida. Esos prejuicios clasistas son los que tanto daño han hecho en toda la historia de las civilizaciones. Una de las escenas más clarificadoras al respecto es cuando lo llaman los amigos del señor para hacerle preguntas difíciles que él no sabe contestar. Ese conformismo de casta, esa asimilación de que las cosas así están bien, es lo que me subleva del carácter de nuestro protagonista, que tiene mucho que aprender de esa vital mujer que es el ama de llaves, que sabe tener una vida propia al margen de sus señores.
Mensaje del libro: Coge las riendas de tu vida y piensa por ti mismo.
Todo eso dicho con esa elegancia que ha hecho que esta lectura sea, de momento, una de mis preferidas.

La película también lo es, pero yo venía a hablarles del libro, como corresponde al nombre de este blog.
Les dejo mi escena favorita:

jueves, 28 de julio de 2016

Charles Bukowski/Henry Chinaski

Vengo a hablarles hoy de Charles Bukowski, de quien acabo de leer dos novelas: Mujeres y Erecciones, eyaculaciones y exhibiciones. Es un escritor polémico a quien tenía muchas ganas de conocer. De él se ha dicho que cultiva un estilo soez como pose exhibicionista, a lo que él contesta en su obra Mujeres: - Nunca voy exhibiendo mi vulgaridad. Espero que aparezca en su momento."
Así lo entiendo yo después de haberlo leído: es un hombre vulgar, soez hasta decir basta, pero que escribe muy bien. 

Un hombre que está de vuelta de todo: "Las revoluciones han de empezar de DENTRO-afuera, no de fuera-ADENTRO. lo primero que la gente hace en una revuelta es correr y agarrar una tele en color. quieren el mismo veneno que hace al enemigo un imbécil."

Un hombre que se declara bebedor y que aclara su postura ante las drogas: "Todos hemos oído a esas viejas que dicen: "¡oh, me parece sencillamente ESPANTOSO lo que hacen esos jóvenes consigo mismos, toda esa droga y esas cosas! ¡es terrible!". y luego miras a la vieja: sin ojos, sin dientes, sin cerebro, sin alma, sin culo, sin boca, sin color, sin flujo, sin humor, nada, sólo un palo, y te preguntas qué le habrán dado a ELLA su té y sus pastas y su iglesia y su casa en la esquina [...] pedirles que legalicen la yerba es como pedirles que pongan un poco de mantequilla en las esposas antes de ponérnoslas, otra cosa es lo que te hace daño... por eso necesitas yerba, o whisky, o látigos y trajes de goma, o música aullante tan jodidamente alta que no puedas pensar, o manicomios, o coños mecánicos o ciento sesenta y dos partidos de béisbol por temporada, o Vietnam o Israel...".

Se le ha llamado el escritor de las putas, los vagabundos y los borrachos. Él mismo no tenía muy buena opinión de sí mismo y de los escritores en general: " Todos me disgustaron inmediatamente, ahí sentados actuando como seres inteligentes y superiores. Tratando de anularse entre sí. La peor cosa para un escritor es conocer a otro escritor, y peor que eso, conocer a muchos escritores [...] Y allí estaba yo, un escritor de 65 dólares a la semana sentado en una sala con otros escritores, escritores de mil dólares a la semana." Lydia acaba de dejarle y él usa su ácida ironía como defensa: "Lydia, pensé, estoy prosperando. Te arrepentirás. Algún día entraré en restaurantes de lujo y seré reconocido. Tendrán reservada una mesa especial para mí en el fondo, junto a la cocina."
Su relación con las mujeres (con muchas, muchísimas) no fue fácil. Él lo resume en este párrafo: "Aquello lo jodió todo. Ni siquiera podía arreglar nada hablando. Estreñimiento confesional. Falta de comunicación. Tenía enemigos en las alturas."

Sea como fuere, a mí me ha conmovido este escritor que en mi opinión es más auténtico que muchos de los que hacen de la verdad su bandera. No creo que haya pose; él es así y nos lo cuenta sin tapujos, con un lenguaje descarnado, grosero, escatológico y vulgarmente sexual. Lo que no tengo tan claro es si estaba orgulloso de su forma de vivir, si le hubiera gustado cambiar cosas, qué cosas serían esas, qué servidumbres hubiera hecho desaparecer...

Una de ellas está en Youtube:

Un gran escritor que les animo a descubrir, sin ideas preconcebidas y con mente abierta. Eso si no lo han hecho ya, en cuyo caso me gustaría saber si su opinión difiere o no de la mía. 
Para ello, están en su casa, como muy bien saben...
  

lunes, 13 de junio de 2016

De "habitaciones propias" y otras confusiones...

Ando leyendo estos días Una habitación propia de Virginia Wolf. Si cabe con más ahínco ahora,  para aislarme de las faenas y agobios que me produce haber cerrado la casa de invierno y abierto la de verano.
Wolf nombra mucho a Jane Austen en esta obra, y a mí me viene a la memoria la escena de la película Orgullo y prejuicio donde los criados abren la casa de verano, quitan las sábanas que protegen los muebles del polvo y acondicionan la propiedad en un abrir y cerrar de ojos.
Referencia de la imagen

Yo he hecho todo eso sin ayuda, con sábanas que luego había que lavar porque han acumulado ocho meses de polvo, y las he planchado y colocado en su sitio, al mismo tiempo que estudio oposiciones con mi hija, y... recordaba esa escena... 
¿Qué diferencia hay entre las mujeres de aquella época y yo? Que quizá ellas eran unas mantenidas sin habitación propia y sin las famosas 500 libras de renta al año, pero ¿saben ustedes lo que a mí me ha costado esa habitación con renta incluida? Se lo diré: muchos años de estudio, muchos años de trabajo después, y dos habitaciones propias, la de mi cacareada independencia económica y la trastienda que eso conlleva: haber trabajado dentro y fuera de la casa, en dos frentes distintos, en dos guerras que seguramente habré perdido, ¡después de lo estresante que ha sido intentar ser buena en las batallas...!
Así que entiendo muy bien a la Wolf, pero la ira y el dolor que ella no cree compatibles con la creación literaria, en mí no han desaparecido;por lo tanto, parece que también estoy excluida del olimpo de las literatas, ¡si es que llego tarde a todas partes!!!

Mientras  el alma se serena, les dejo con algunos párrafos extraídos del texto, en el que se analiza la historia de las mujeres y su relación con la literatura:

"La mayor gloria de una mujer es que no hablen de ella", Pericles, siglo V a. C. Parece que la publicidad en las mujeres es detestable. La anonimidad corre por sus venas."
Recuerden al respecto la diferencia entre "hombre público" y "mujer pública", ¡puritito siglo V a. C.!
Referencia de la imagen

"La compositora se halla en la situación de la actriz en la época de Shakespeare. Nick Greene, pensé recordando la historia que había inventado sobre la hermana de Shakespeare, dijo que una mujer que actuaba le hacía pensar en un perro que bailaba. Johnson repitió esta frase doscientos años más tarde refiriéndose a las mujeres que predicaban." 
No es que yo tenga mayor interés en que las mujeres lleguen a ser curas o predicadoras, ya con los curas-hombres creo que hay más de la mitad de los que yo necesitaría, pero lo dejo ahí como testimonio de lo poco que se ha avanzado al respecto. 

"Debemos aceptar el hecho de que estas buenas novelas, [...] Emma, Cumbres borrascosas, [...] las escribieron mujeres sin más experiencia de la vida de la que podía entrar en la casa de un respetable sacerdote; que las escribieron además en la sala de estar común de esta respetable casa [...]. Una debía someterse a las convenciones sociales y "apartarse de lo que se suele llamar el mundo". Al mismo tiempo, en la otra punta de Europa, un joven vivía libremente con esta gitana o aquella gran dama, iba a la guerra, recogía sin obstáculos ni críticas toda esta experiencia variada de la vida humana que tan espléndidamente debía servirle más tarde, cuando se puso a escribir sus libros. Si Tolstoi hubiese vivido encerrado en The Priory con una dama casada, "apartado de lo que se suele llamar el mundo", por edificante que hubiera sido la lección moral, difícilmente, pensé, hubiera podido escribir Guerra y paz."
Es una buena explicación a la observación que yo le hacía el otro día a mi amigo Joselu, ahora Meeri. Decía él que en el trabajo de clase que había propuesto a su alumnado, escribir una breve novela, encontraba que las chicas destacaban más que los chicos. Yo cuestionaba el número de las que llegarían a ser escritoras, aunque fuera en igualdad de capacidades literarias. En el fragmento de arriba encuentro una explicación plausible.

"[...] los valores de las mujeres son diferentes de los que ha implantado el otro sexo; es natural que sea así. No obstante, son los valores masculinos los que prevalecen, Hablando crudamente, el fútbol y el deporte son "importantes"; la adoración de la moda, la compra de vestidos, "triviales". Y estos valores son inevitablemente transferidos de la vida real a la literatura. Este libro es importante, el crítico da por descontado, porque trata de la guerra. Este otro es insignificante porque trata de los sentimientos de mujeres sentadas en un salón. Una escena que transcurre en un campo de batalla es más importante que una que transcurre en una tienda."
No me digan que aquí no pone el dedo en la llaga. Siglos y siglos de menosprecio nos han hecho creer que correr detrás de una pelota (o enemigo, si es el caso), es más importante que hacerlo detrás de un vestido o sentimiento que hemos descubierto. Y ya sabemos que las dos primeras premisas de ambas proposiciones son tan fútiles como importantes las dos últimas (en ambos géneros, en ambos casos).

Referencia de la imagen
Sigo leyendo... intentando encontrar el Santo Grial de la condición femenina, el punto en que los caminos que debían ser paralelos se bifurcaron, separándose dolorosamente.
Les comunicaré las explicaciones y hallazgos... si los encuentro... si los hay...


  

domingo, 10 de abril de 2016

El peso y la levedad

Crédito de la imagen

Para él el momento de despertarse era pura felicidad: se extrañaba ingenua y tontamente de estar otra vez entre los vivos y se alegraba sinceramente de ello. Ella, en cambio, se despertaba con una sensación de desagrado, deseando que la noche continuase para no abrir los ojos.
(Él es el perro de la casa; ella es Teresa, la dueña del perro).

***

¿Qué es la coquetería? Podría decirse que es un comportamiento que pretende poner en conocimiento de otra persona que un acercamiento sexual es posible, de tal modo que esta posibilidad no aparezca nunca como seguridad. Dicho de otro modo: la coquetería es una promesa de coito sin garantía.

***
La cirugía lleva el imperativo básico de la profesión médica hasta límites extremos, en los que lo humano entra en contacto con lo divino. Si le pega usted con fuerza un porrazo a alguien, el sujeto en cuestión cae y deja definitivamente de respirar. Pero de todas formas alguna vez iba a dejar de respirar. Un asesinato así solo se adelante un poco a lo que Dios se hubiese encargado de hacer algo más tarde. Se puede suponer que Dios contaba con el asesinato, pero no contaba con la cirugía. No sospechaba que alguien iba a atreverse a meter la mano dentro del mecanismo que él había inventado, meticulosamente cubierto de piel, sellado y cerrado a los ojos del hombre. Cuando Tomás posó por primera vez el bisturí sobre la piel de un hombre previamente anestesiado y luego atravesó esa piel con un gesto decidido y la cortó con un tajo recto y preciso (como si fuese un trozo de materia inerte, un abrigo, una falda, una cortina) tuvo una breve pero intensa sensación de sacrilegio.

***

Recordó el conocido mito de El banquete de Platón: los humanos eran antes hermafroditas y Dios los dividió en dos mitades que desde entonces vagan por el mundo y se buscan. El amor es el deseo de encontrar a la mitad perdida de nosotros mismos.
(Como dice sabiamente Ortega y Gasset: "hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella").

***
Fragmentos de La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. (Las acotaciones son mías).

viernes, 18 de marzo de 2016

El complejo de Electra

Luego les hablo de esta película...
Capitanes intrépidos, 1937,
basada en la novela de Rudyard Kipling, dirigida por Victor Fleming

En el libro Trilogía de la noche (ver Pinterest de mis lecturas a la derecha de este blog), libro autobiográfico de Elie Wiesel, que con 16 años ingresó en Auschwitz, Buchenwald,.. se toca un tema que yo, que tanto he procurado leer sobre el nazismo, no había encontrado aún: la degradación del amor filial. Al principio de la obra, el niño hace lo indecible por permanecer junto a su padre, se juega varias veces la vida por eso. 
Pero cuando los alemanes están perdiendo la guerra y los evacúan del campo, nos encontramos con estos terribles párrafos:

En una retirada con la SS un padre, Rabí Eliau,  pregunta por su hijo, al que ha perdido de vista: 

(...) recordé de repente que había visto a su hijo correr a mi lado. (...) Luego recordé otra cosa: su hijo le había visto perder terreno, cojear y quedar atrás en la columna. Lo había visto y había continuado corriendo adelante, dejando que se agrandara la distancia entre los dos. Un pensamiento terrible se insinuó en mi espíritu: ¡había querido desembarazarse de su padre! Había sentido que su padre flaqueaba, había creído que era el fin y había buscado esa separación para librarse de esa carga, para librarse de ese fardo que podía disminuir su propia capacidad de continuar.  

El libro va avanzando y la situación empeora para el propio autor y su padre: 
"Le di lo que me quedaba de sopa. Pero tenía un peso en el corazón. Sentía que se la había dado contra mi voluntad. Como el hijo de Rabí Eliau, no había resistido la prueba.
(...)
En lugar de mi padre yacía otro enfermo. Debían de habérselo llevado antes, al amanecer para trasladarlo al crematorio. Tal vez respiraba aún... (...) No lloré y me hizo daño no poder llorar. (...) Y, en el fondo de mí mismo, si hubiera hurgado en las profundidades de mi conciencia débil, tal vez habría encontrado algo parecido a esto: "Al fin libre!..."
(...) Fui trasladado a un bloc de niños donde éramos seiscientos. El frente se acercaba. Pasaba mis días en total inactividad. Con un solo deseo: comer.
No pensaba más en mi padre ni en mi madre. De vez en cuando se me ocurría soñar. 
Con un poco de sopa. Con un suplemento de sopa.  

Todavía da otro ejemplo que prefiero omitir aquí por ser más crudo que los anteriores.
Me ha sacudido por dentro esta sinceridad. Nunca un autor había reconocido de tal manera las negras profundidades a las que puede llegar el ser humano...

... Y ENTONCES, ME ENTERO DE ESTO... ¿Es Elie Wiesel un fraude?

Supongo que, al igual que yo, ustedes tampoco leen como leían antes,... antes de internet, quiero decir. Ya saben, buscamos la biografía del autor, la bibliografía, críticas de sus obras, noticias y eventos relacionados con él... En este caso he encontrado información sobre la presunta usurpación de identidad de Elie Wiesel. Compañeros de los campos intentan probar que no es quien dice ser. Cuesta creer que el premio de la Paz 1986 sea un fraude y que durante tantos años haya dado conferencias por todo el mundo e incluso creado una Fundación dedicada a la "sensibilización" contra el Holocausto, sin haber detrás más que una falsa fachada. No quiero pensar que estoy siendo víctima del pornodrama emocional que acompaña a veces a este tipo de relatos sobre el nazismo, y del que huyo siempre. Mas bien creo que se trata de la corriente del revisionismo del holocausto, que pretende negar algunas de sus atrocidades. Por eso, mi escritor favorito sobre el tema es Primo Levi, que adopta un distanciamiento, casi una asepsia emotiva que eleva a alturas míticas este tipo de narraciones donde tan fácil es caer en la pornografía de los sentimientos.

De todas formas, lo relevante aquí es que plantea la relación padre-hijo en circunstancias extremas.
Eso y la cercanía del Día del Padre, me hacen reflexionar sobre el mío.

Yo tuve un padre que era poseedor del "Santo Grial" de la paternidad, ese "manual de instrucciones" que buscamos todos desesperadamente, y que él conocía por intuición. Pueden aducir que quizá se deba al complejo de Electra, a que el paso del tiempo embellece las cosas, a que es políticamente correcto demostrar admiración por los padres,... Todo eso puede influir, pero el hecho incuestionable es que yo tuve un padre perfecto.
Era de carácter muy alegre, juguetón incluso (recuerden que me paseaba en una caja de cartón, o colgaba de la lámpara las cartas importantes e inesperadas que yo recibía), un tanto permisivo con mis faltas, muy sociable y hablador (adaptaba su registro discursivo al interlocutor de turno con una facilidad que sigo envidiando). Me inició en la literatura y en el cine, habiendo leído muy pocos libros en su vida: más que contarme cuentos todas las noches que podía, ¡los escenificaba! Me contagió la pasión por el mar que mi madre le había contagiado a él, comprando una tienda de campaña y acampando en las entonces playas salvajes de Torrevieja, cual Robinsones que cogíamos lapas, pescábamos, hacíamos carreras de natación, aguantábamos la respiración bajo el agua, y... ¡premio especial si entonces abrías los ojos y él te veía! Comí muchas tortillas llenas de arena, volví a casa a menudo con ampollas por estar todo el día al sol,... pero ahora, que vivo durante el verano al lado del mar, es eso lo que recuerdo.
Creo que el secreto de mi padre es que todo lo que hacía, lo hacía ¡CON GANAS!, quizá ese sea el elixir de la paternidad, emplearse a fondo en el tiempo de calidad que pasas con tus hijos.

Como sólo creo en las casualidades, les diré que anoche vi una película que me recomendó un amigo: "Capitanes intrépidos". ¿Quieren creer que en cuanto empecé a verla recordé que ya la había visto con mi padre? Era muy aficionado al cine, ya lo he dicho varias veces, se sabía los nombres de los actores principales y secundarios, y adornaba el visionado con comentarios, sustos inesperados, ruidos imprevistos, ... que hacían de aquello algo inolvidable.
En Capitanes intrépidos, el protagonista le dice al niño:
"¿Qué no tengo nada? Mi padre me enseñó a cantar al sol y a las estrellas, me regaló este instrumento con el que hacer música, me enseñó a pescar y me dio brazos y piernas fuertes, y además tenía dieciséis hijos más. ¿Qué sabrás tú, pescadito...?"
Bueno, pues yo ya les he dado una idea de lo que me regaló mi padre, quería compartir eso con ustedes.
Pero, ya ven cómo son las cosas, yo había olvidado que vi esa película con él, que me gustó mucho, que cantaban el ¡Ay, mi Pescadito!, que el protagonista se llamaba Manuel, como mi padre, ... y anoche lo eché de menos terriblemente.

viernes, 11 de marzo de 2016

"El globito rojo"

Este post está dedicado a Mª Carmen Lorca, amiga desde siempre, lectora entregada y responsable de la Biblioteca del Centro donde trabaja, con mi admiración por no desfallecer a lo largo de los años en la noble tarea que desempeña.
(Ella y yo tuvimos la suerte de que nos leyeran "El globito rojo").

El globito rojo. Ed. Kalandraka


Cuando yo ejercía mi profesión y andaba por los Centros de Profesores haciendo todos los cursos de Animación a la Lectura que se convocaban, topé con varias maravillas que me reafirmaron en la idea de que iba por el buen camino si compartía aquello con mi alumnado.
Uno de los primeros libros que nos mostraron fue El globito rojo. ¡Que en un libro tan sencillo en apariencia se unieran el arte plástico, el literario, el emocional,... es algo que aún se me escapa! ¡Y todo esto sin palabras!
Luego comprendí que las grandes obras no tienen edad, sino varias lecturas a diferentes niveles. Me sorprendió mucho que se pudiera leer al derecho y al revés, y que cada persona pudiera hacerlo suyo y contarlo a su manera. A mí no me lo contaron como en el vídeo, ni yo se lo conté a mis alumnos de ninguna de las dos maneras anteriores, como seguro que si usted lo tiene en sus manos, lo haría propio y reinventaría su lectura.
Quedé enganchada a los álbumes desde entonces, siempre los he tenido en clase, aun con alumnos/as mayores. Puede que sea lo más cerca que algunos de ellos van a estar de una obra de arte. Recuerden que en el entorno rural hay pocos museos... Sí, ya sé que internet puede paliar todo eso, pero entonces,... puede que no haya intención... Vamos a sembrar la semilla, por si acaso...
Por eso, no puedo dejar de recoger aquí, en este espacio dedicado a la lectura, este vídeo de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, que pertenece a su canal TV Cuentos, y que recomiendo encarecidamente. Ellos lo publicitan así:
 "El Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Salamanca (CILIJ) de la Fundación en Salamanca ha presentado TV-Cuentos, un recurso para todos aquellos que no pueden acudir físicamente a alguno de  los centros donde suelen ser habituales las sesiones de cuentacuentos.

TV-Cuentos es un canal de televisión por internet en el que a través de numerosos vídeos se pueden apreciar las diferentes técnicas para “contar un cuento y no morir en el intento”.
Los especialistas del CILIJ, que llevan más de veinticinco años enseñando a muchos profesionales de la lectura y a padres y madres cómo contar un cuento, han creado este recurso con la convicción de que la narración es una puerta de entrada hacia el hábito de la lectura.
Señalan los expertos que contar cuentos es una actividad muy gratificante, no sólo para quien escucha sino también para quien narra. Habitualmente esta práctica se asocia a las primeras edades, y si bien a los más pequeños les gusta que les cuenten historias, los mayores también son un buen público."

¡Ahora recuéstense y dejen que esta asombrosa cuentacuentos les "lea" El globito rojo! (Pongan la pantalla en grande para ver los detalles del álbum).