lunes, 13 de junio de 2016

De "habitaciones propias" y otras confusiones...

Ando leyendo estos días Una habitación propia de Virginia Wolf. Si cabe con más ahínco ahora,  para aislarme de las faenas y agobios que me produce haber cerrado la casa de invierno y abierto la de verano.
Wolf nombra mucho a Jane Austen en esta obra, y a mí me viene a la memoria la escena de la película Orgullo y prejuicio donde los criados abren la casa de verano, quitan las sábanas que protegen los muebles del polvo y acondicionan la propiedad en un abrir y cerrar de ojos.
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Yo he hecho todo eso sin ayuda, con sábanas que luego había que lavar porque han acumulado ocho meses de polvo, y las he planchado y colocado en su sitio, al mismo tiempo que estudio oposiciones con mi hija, y... recordaba esa escena... 
¿Qué diferencia hay entre las mujeres de aquella época y yo? Que quizá ellas eran unas mantenidas sin habitación propia y sin las famosas 500 libras de renta al año, pero ¿saben ustedes lo que a mí me ha costado esa habitación con renta incluida? Se lo diré: muchos años de estudio, muchos años de trabajo después, y dos habitaciones propias, la de mi cacareada independencia económica y la trastienda que eso conlleva: haber trabajado dentro y fuera de la casa, en dos frentes distintos, en dos guerras que seguramente habré perdido, ¡después de lo estresante que ha sido intentar ser buena en las batallas...!
Así que entiendo muy bien a la Wolf, pero la ira y el dolor que ella no cree compatibles con la creación literaria, en mí no han desaparecido;por lo tanto, parece que también estoy excluida del olimpo de las literatas, ¡si es que llego tarde a todas partes!!!

Mientras  el alma se serena, les dejo con algunos párrafos extraídos del texto, en el que se analiza la historia de las mujeres y su relación con la literatura:

"La mayor gloria de una mujer es que no hablen de ella", Pericles, siglo V a. C. Parece que la publicidad en las mujeres es detestable. La anonimidad corre por sus venas."
Recuerden al respecto la diferencia entre "hombre público" y "mujer pública", ¡puritito siglo V a. C.!
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"La compositora se halla en la situación de la actriz en la época de Shakespeare. Nick Greene, pensé recordando la historia que había inventado sobre la hermana de Shakespeare, dijo que una mujer que actuaba le hacía pensar en un perro que bailaba. Johnson repitió esta frase doscientos años más tarde refiriéndose a las mujeres que predicaban." 
No es que yo tenga mayor interés en que las mujeres lleguen a ser curas o predicadoras, ya con los curas-hombres creo que hay más de la mitad de los que yo necesitaría, pero lo dejo ahí como testimonio de lo poco que se ha avanzado al respecto. 

"Debemos aceptar el hecho de que estas buenas novelas, [...] Emma, Cumbres borrascosas, [...] las escribieron mujeres sin más experiencia de la vida de la que podía entrar en la casa de un respetable sacerdote; que las escribieron además en la sala de estar común de esta respetable casa [...]. Una debía someterse a las convenciones sociales y "apartarse de lo que se suele llamar el mundo". Al mismo tiempo, en la otra punta de Europa, un joven vivía libremente con esta gitana o aquella gran dama, iba a la guerra, recogía sin obstáculos ni críticas toda esta experiencia variada de la vida humana que tan espléndidamente debía servirle más tarde, cuando se puso a escribir sus libros. Si Tolstoi hubiese vivido encerrado en The Priory con una dama casada, "apartado de lo que se suele llamar el mundo", por edificante que hubiera sido la lección moral, difícilmente, pensé, hubiera podido escribir Guerra y paz."
Es una buena explicación a la observación que yo le hacía el otro día a mi amigo Joselu, ahora Meeri. Decía él que en el trabajo de clase que había propuesto a su alumnado, escribir una breve novela, encontraba que las chicas destacaban más que los chicos. Yo cuestionaba el número de las que llegarían a ser escritoras, aunque fuera en igualdad de capacidades literarias. En el fragmento de arriba encuentro una explicación plausible.

"[...] los valores de las mujeres son diferentes de los que ha implantado el otro sexo; es natural que sea así. No obstante, son los valores masculinos los que prevalecen, Hablando crudamente, el fútbol y el deporte son "importantes"; la adoración de la moda, la compra de vestidos, "triviales". Y estos valores son inevitablemente transferidos de la vida real a la literatura. Este libro es importante, el crítico da por descontado, porque trata de la guerra. Este otro es insignificante porque trata de los sentimientos de mujeres sentadas en un salón. Una escena que transcurre en un campo de batalla es más importante que una que transcurre en una tienda."
No me digan que aquí no pone el dedo en la llaga. Siglos y siglos de menosprecio nos han hecho creer que correr detrás de una pelota (o enemigo, si es el caso), es más importante que hacerlo detrás de un vestido o sentimiento que hemos descubierto. Y ya sabemos que las dos primeras premisas de ambas proposiciones son tan fútiles como importantes las dos últimas (en ambos géneros, en ambos casos).

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Sigo leyendo... intentando encontrar el Santo Grial de la condición femenina, el punto en que los caminos que debían ser paralelos se bifurcaron, separándose dolorosamente.
Les comunicaré las explicaciones y hallazgos... si los encuentro... si los hay...


  

8 comentarios:

Meeri dijo...

Hoy una alumna de las que aparecía en el vídeo nos decía a una profesora más joven que yo que ella no era fotogénica. Es una muchacha que no se cuida nada el aspecto físico y es evidente que es dejada en ese sentido. Le he sugerido que si el pelo lo cuidara y se pintara la raya de los ojos o se maquillara un poco... En esto la otra profesora le ha dicho que tenía rizos que se los cuidara. La muchacha ha dicho que no le salía y entonces se ha sincerado y nos ha dicho que ella es mujer porque tiene "eso" pero que le gustaría tener lo otro. Esta confesión en un ambiente distendido ha sido realmente fuerte. No lo esperaba. Las chicas se suelen cuidar mucho el lado físico mientras que los hombres lo descuidamos. Cremas varias maquillaje, etc, ropa elegida y a la moda. Pero ¿qué ocurre si una muchacha como esta pasa de todo eso? En el terreno de las mujeres lo tendrá difícil e igualmente en el de los hombres. Da la impresión que sale con un chico o al menos siempre se los ve juntos. Ambos son algo excéntricos de los roles marcados. Hacen buena pareja pero la reflexión de esta muchacha así tan rotunda me ha hecho temer esa pérdida de la vida tan intensa que un profesor experimenta en un instituto con estos muchachos haciéndose.

Es cierto que las chicas escriben mejor que los chicos por lo que he podido ver en esta edición. Sus mundos son más sutiles en general. Son más observadoras, más sentimentales. Pero, absorbidas por sus obligaciones seguro que lo tendrán más difícil para escribir. Es cierto.

Hoy los hemos llevado de salida pedagógica a un famoso parque de Barcelona. La monitora, una joven de barrio y de voz cascada y que me parecía algo ácrata, ha dicho en algún momento que las mujeres lo tienen más difícil que los hombres. Y era cierto, había muchas muchachas marroquíes cuyo futuro no es muy esperanzador. Una de ellas, buena narradora, y con una personalidad muy intensa, una muchacha muy peculiar -va con el pañuelo muy estricto- es una mujer con la identidad sexual ambigua, según la profesora joven que iba conmigo, es decir, que puede ser lesbiana aunque ella lo ignora. ¿Te imaginas lo que será para ella en la cultura musulmana en que la casarán con alguien que ella no habrá elegido?

Yo tuve una madre terrible, una medusa o una Gorgona- de un poder inmenso sobre un niño sensible e indefenso. Yo he sabido del poder de las mujeres en el ámbito doméstico, el único al que parecen orientadas. Fue una mujer ominosa a la que no guardo apenas afecto por su maldad, pero tal vez mucho de lo que era ella fue producto de su época, de su belleza juvenil en la España de la posguerra.

Sin duda no es fácil ser mujer. Los hombres tenemos algunos privilegios que se nos dan por supuestos.

Un abrazo, Conchita.

Blogmaníacos dijo...

Creo que esa alumna está en su derecho de no arreglarse y es de una valentía inusual al no hacerlo. No es corriente negarse a ser muñeca en este mundo de rizos perfectos, rayas en los ojos y vestidos del último centro comercial abierto a los portales de casa, nada fácil. Así que vaya por delante mi admiración hacia ella, sean cuales sean sus motivos, por supuesto.

En contraste, la chica musulmana, que poco parece que pueda decir o hacer al respecto. Escalofríos me dan al pensar en su futuro, una más de mis muchas razones para huir de las religiones y fundamentalismos; sean del signo que sean, parece que todas tienen algo que decir/ordenar/prohibir en el ámbito privado de las personas.

En cuanto a tu madre, sin pretender justificarla, pienso que su proceder pudo ser producto de las circunstancias, si bien es muy triste que para afirmar su personalidad y quizá dar sentido a su vida, abusara de su reino en "el ámbito doméstico", quizá por ser este "el único al que parecemos orientadas"; frase demoledora donde las haya.

Se agradece que un hombre reconozca que tiene privilegios; muchos no dirían eso ni bajo tortura.

Muchas gracias por tu tiempo y tu sabiduría.
Un abrazo, Joselu.

RobertoC dijo...

Puedo comprender su postura, amiga, sin embargo hay preguntas que me hago al correr el tiempo de mi vida, tantas como las se hace usted:
¿Ha sido todo causa del entorno familiar y social? A lo largo de los años, me he cruzado con ciertas mujeres, que se han negado a salir de lo que ellas han entendido como una "vida cómoda", y se han instalado en esos hogares, y han hecho su reino, sin más que pedirle a la vida.
¿Este entorno es suficiente excusa para reproducir en sus hijos una educación machista? Siempre se escuchan ciertas frases en boca de algunas mujeres: Ya vas a ver cuando venga tu padre!!!, Los hombrecitos no lloran!!!, Qué haces jugando como una nena!!!, No te dejes manejar por esas chicas como si fueras un títere, eres un hombre!!! Y podría seguir aun con otras más pesadas, como la consabida No te dejes golpear, devuelve el golpe, hazte valer!!!
Algunas cosas han cambiado, según el país que hablemos, en varios los tiempos de cuidar hijos, cocinar o limpiar una casa, son cosas compartidas, en otros en la otra punta, pareciera que los roles están totalmente definidos, pero, ¿Nos los definen, o los definimos nosotros?
Creame que por ejemplo en mi caso, sería un ama de casa bastante buena, cocino mejor que varias, y no hay nada que me diga que hacer algo así, me quita hombría. ¿Y esto por qué? Pues simple, nacido en una familia de 3 hermanos varones y con mi padre 4. Mi madre se interesó y mucho que nos valiéramos por nosotros mismos, su lema era, "No dependan de nadie, y aprendan a construir una familia. Si un día su madre se enferma también lo puede hacer su esposa, y ustedes deben estar siempre donde corresponda" En aquella casa la democracia era más que participativa.
No creo que la cuestión sea que la mujer tenga que salir a cambiar una sociedad con marchas y mitines, yo creo que las batallas que se ganan en posicionarse en la familia, y posicionar a esa familia, son las verdaderas batallas. No reproducir más.
Ciertamente nos venden roles, como si fueran estrellitas de colores, pero el tema es no comprarlas y menos que menos no querer venderlas.
Hombres y mujeres somos diferentes, pero en cosas naturales, simples, el resto es educación pura, entendimiento puro de cómo queremos compartir la vida.
Si dividieramos menos, si clasificaramos menos, si terminaramos con esta tautología de género, todo sería más fácil.
Habrá que comenzar casa por casa, familia por familia, mente por mente.
Disculpe la extensión, y este largo pensar, que puede estar equivocado, y poco compartido desde ya.
Cariños amiga.

Blogmaníacos dijo...

Créame, amigo Roberto, si le digo que soy consciente de que las mujeres somos las primeras en echar piedras sobre nuestro propio tejado; sea por falta de preparación, por falta de concienciación o por inercia y comodidad, como usted apunta. Asumo la parte de culpa que nos toca "desde ya", como diría usted :)
Pero...
...siempre enseñé a mi alumnado a ponerse de parte del más débil, sean las razones de su debilidad las que sean, y creo que esta postura también es aplicable en este tema. No quiero decir que considere a la mujer más débil (excepto en fuerza física, claro está), sino que históricamente, políticamente, socialmente, se la ha ninguneado de tal manera que tiene un largo recorrido por delante para igualar los logros de los hombres y sus privilegios.

Alabo la educación que recibió de su madre, así deberíamos actuar todas, sólo tengo un problema: usted dice que "SERÍA un ama de casa bastante buena". Ese condicional me indica que no ha sido necesario demostrarlo, y entonces... ¡volvemos a empezar!

Un cariñoso abrazo, amigo mío.

RobertoC dijo...

Digamos bien entonces, de hecho, he sido una muy buena ama de casa en muchos momentos de mi vida, ya en la casa paterna cuando mi madre enfermaba y yo siendo el menor ocupaba su puesto, durante mis dos exilios políticos "desde ya" me hice cargo, como lo hice cuando quise con total alegría participar en la crianza de mi hijo tomando todo el papel que me fuera posible tomar, que por suerte fue mucho.

Lo soy cuando debo viajar por lugares carentes de hoteles y comodidades, y solo queda alquilar una vivienda. Y lo soy desde hace varios años en mi propia casa real. Así que digamos que llevo la vida de una mujer que trabaja y atiende su casa.

Nunca he considerado que una mujer deba tener un rol determinado, siempre he creído y en especial con la madre de mi hijo en su momento que ella debía tener su tiempo y su crecimiento absoluto, me pareció siempre tonto esa creencia egocéntrica de muchos hombres que deben ser únicos proveedores y reyes de castillos que no pueden lavar un plato, lo que más me tranquilizaba era saber que compartía mis días con una igual, no sentía ese tremendo peso de pensar siquiera ¿qué será de ella y de mi hijo, si yo muero?

Por cierto soy separado, pero dueño de una gran amistad con esa mujer maravillosa que me hizo el tremendo regalo de un hijo, todavía cocino para ella, para los dos, si hay ocasión de compartir un buen momento, imagine que la conozco ya hace unos 40 años, pero somos espíritus emprendedores y muy libres, aunque no podamos dejar de compartir experiencias y retos vividos y contarnos alegrías y tristezas, confianzas de quienes creemos en las libertades responsables y seguro en cualquier momento uno u otro pone manos a la obra de acompañar al otro en alguna aventura nueva.

Y eso de ser el niño mimado de mamá, dependiendo de todo quehacer de ella, para luego continuar la misma historia con una esposa o pareja, jamás estuvo en mis planes de vida, me parece una forma horrenda de depender aunque se parezca un rey. Lisa y llanamente creo totalmente que un hombre que no puede realizar las tareas necesarias para cuidar el lugar en el que viva, y los quehaceres necesarios para cuidar de su persona, es carne de cañón para equivocarse en la formación de una pareja o familia, porque está más apresurado en encontrar servicio que una igual para tirar del carro de la vida. Y eso me suena a inutilidad e inoperancia personal.

Sigo pensando, que todo sigue en la forma que uno vaya conformando la familia, si tenemos roles desde el vamos o estamos dispuestos a cambiarlos con todo lo que pueda significar, también desde el vamos.

Así que no, al menos conmigo no hay volver a empezar, mi amiga. Cariños.

Blogmaníacos dijo...

¡Cuánto me alegra haberme equivocado en su caso, y quiero pensar que las generaciones actuales de hombres están más cerca de su situación que de otros enfoques de vida mucho mas conservadores y cómodos!
No considerarse rey ni príncipe, ni proveedor ni defensor de nadie, dejando que las mujeres asuman sus responsabilidades y no las de otros, es de admirar.
Espero que no sea una rara avis producto de su formación y sus viajes, y que su forma de ser sea más habitual de lo que yo pienso; lo que me alegraría mucho.

Mientras esperamos, observamos, luchamos dentro y fuera de casa porque esto cambie a mejor, le envío mis cariñosos saludos.

Joselu dijo...

Conchita, he retomado mi apelativo de Joselu. El otro me había terminado resultando inquietante por su carácter femenino cuando en su origen -como ya expliqué- era algo relativo a un dios hindú. No deja de ser significativo que hubiera un tiempo que mujeres adoptaran nombres masculinos para publicar sus obras, pero al revés es inusual por no decir que inencontrable. Creo que es en Afganistán donde niñas adoptan vestimenta y actitudes de niños para poder salir a la calle. Creo que reciben un nombre. La dialéctica entre los dos géneros es viva y difícil. Vivo en un instituto en que hay muchos alumnos musulmanes para los que es evidente la supeditación de la mujer en su sociedad. Sin embargo, durante unos años experimentan la igualdad y ellas se imponen muchas veces intelectualmente por su tesón y su carácter fuerte. Espero que la vida que venga después de la escuela tenga algo que ver con lo que han visto en el sistema educativo.

Blogmaníacos dijo...

Ok, reencontrado Joselu, el nombre es importante y uno ha de estar conforme con él :))

En cuanto al tema de las mujeres y sus muchos impedimentos, al leerle cuando dice que adoptan vestimenta de niños para salir a la calle, he recordado que no he tocado el tema de los sitios a los que no pueden ir/entrar/estudiar/etc. las mujeres.
No hay que irse a Afganistán, desgraciadamente a las puertas de casa puede estar el ejemplo. En mi caso, te diré que en el pueblo donde he trabajado casi toda mi vida, hay un centro docente concertado que no admite alumnas, es exclusivamente masculino, y tú y yo lo pagamos, ¡no tengo palabras!

Un abrazo, compañero.