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miércoles, 13 de julio de 2016

Ana y yo... y la lectura... y la fotografía...

Una se jubila y va desapareciendo del mundo de la blogosfera educativa como las lágrimas en la lluvia, y así debe ser, que aferrarse a deshoras a las cosas nunca lleva a buen puerto. En mi caso, un pequeño grupo de mis antiguos compañeros siguen en contacto conmigo: hoy vengo a hablarles de Ana Municio. Coincidimos por primera vez en Internet en el aula y nos desvirtualizamos cuando ambas ganamos en el 5º Premio Espiral:

5º Premio Espiral. En los extremos, Ana y yo.
Desde entonces nuestra comunicación fue más fluida si cabe. Ambas formábamos parte de la Tribu 2.0 liderada por Mercedes Ruiz y con gente tan importante para mí como Jesús Hernández, Julita Fernández y después Inma Contreras.
No es la primera vez que cito a Ana en mis entradas; ella y gran parte de su familia son muy aficionados a la fotografía. En su momento, hizo para Blogmaníacos tutoriales de su gran hobby cuando andábamos a vueltas con el Plan Audiovisual, fue comentarista de lujo durante los años que duró nuestro blog, y después me siguió aquí en Bibliofagia, ¡incluso creamos nuestra lista de 1000 libros que hay que leer antes de morir, y una carpeta compartida en Dropbox sobre ellos! Hemos leído a cuatro manos durante un tiempo, es una modalidad que les recomiendo. He visto a Ana varias veces después y he compartido con ella cosas que no le he contado a amigos más cercanos, ¿por qué? Porque ella es entrañable, esa es la palabra que estoy buscando mientras escribo. 

Ana y yo en el Reina Sofía

Cómo una persona tan inteligente, con un bagaje cultural tan impresionante, que ha llevado la dirección de Espiral en Madrid durante tanto tiempo... se ocupa de dedicarme vídeos como este que les incluyo abajo, es algo que escapa a mi comprensión... ¡pero desde luego no me oirán quejarme de ello! :))
Basándose en nuestro común amor por la lectura, vean la maravilla que nos dedicó:


 

viernes, 22 de enero de 2016

Tebeos,... ¿armas de destrucción masiva?

Tebeos de hadas, eso es lo que leí en el intermedio entre la cartilla de párvulos y los libros. Me lo recordó casualmente mi amigo Joselu, porque yo, parece que sin querer, lo había olvidado. 
Como la magdalena de Proust, este comentario de Joselu me llevó a un baúl de mi infancia que tenía lleno de estos tebeos. Los había de hadas, preferentemente, pero también de El guerrero del antifaz, El capitán Trueno (entonces se intercambiaban, no estaba la cosa para comprar, y tenía amigos varones). Después llegaron Pulgarcito y sobre todo Mortadelo y Filemón.


Pero a mí los que me perjudicaron fueron los de hadas. Hasta el punto de que aún hoy busco su esencia en productos como Pretty Woman o 50 Sombras de Grey.
Inconscientemente (porque si lo analizo, me hago el harakiri), busco ese concepto de media naranja, de protección de la mujer desvalida, de la justicia universal que premia a los buenos y castiga a los malos (¿esto es de la Biblia?)...
¡La de trabajo que hemos debido hacer las mujeres de nuestra generación...! Luchar contra toda esa corriente de postguerra solo se podía conseguir si leías (otras cosas, claro), si estudiabas, si acudías a otras fuentes e ideas.
Yo soy hija única y tenía unos padres entregados, como explico aquí. Leí, fui a la universidad, coqueteé con el feminismo a través de una amiga que me prestaba publicaciones al respecto. También tuve que hacer el Servicio Social de la Sección Femenina al terminar la carrera. Por aquel entonces no te daban el título si no lo hacías. Y tampoco si no padecías un campamento de un mes en la cárcel de Alicante, reconvertida en residencia de señoritas o algo así, donde murió José Antonio Primo de Rivera, fundador de La Falange. El primer día nos enseñaron los agujeros de las balas en la pared, como quien hace una visita cultural.
Cómo he sobrevivido a eso con mediana cordura es algo que me pregunto a menudo. ¡Pero bueno, en este choque de culturas, de intereses, de ideas contrapuestas, formé mi ideología actual! ¡Todo sirve, todo suma...!

... todo lo que nos lleve a no convertirnos en esta Autómata_1927. Edward Hopper

Que en ello tuvieron que ver los tebeos, parece incontestable. Así que esto podría darles la razón a quienes dicen que no importa lo que los niños/jóvenes lean, que lo importante es que lo hagan. 
No estoy de acuerdo, no se puede dejar en sus manos cualquier cosa. La mayoría no irá a la universidad para contrastar. La mayoría no tendrá un mediador que les abra los ojos. 
Tomemos como ejemplo: El niño con el pijama de rayas. No hay literatura ahí, supongo que no me discutirán eso, pero se pueden usar algunos extractos del libro para introducirlos en el tema del Holocausto de manera suave, antes de llegar, por ejemplo, a El diario de Anna Frank. Pónganles la película (la del pijama), es algo mejor que el libro. Actúen de intermediadores para conseguir un bien mayor.
Eso fueron los tebeos para mí, intermediadores, aunque ahora desprecie a Sissi emperatriz, personaje al que adoraba y que me hizo creer en la existencia de los príncipes azules, siendo para mí la precursora de la vil frase: "Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer", lo que reduce a la mujer, como dice Galeano, a la triste condición de respaldo de silla.

Otra cosa es, por supuesto, el mundo actual del cómic, donde podemos encontrar verdaderas obras de arte. Valgan como ejemplo estos dos: Arrugas y Maus
O las intemporales tiras de Mafalda y las actuales de Liniers

Pero lo que hicieron con nosotras en los años 50 y 60 es de juzgado de guardia, y debería ser recompensado, cuando menos, con terapia de la buena: urgente, intensiva, sanadora, cicatrizante...

miércoles, 16 de mayo de 2012

He donado un recuerdo al "Banco de recuerdos"

Banco De Recuerdos es un lugar creado para salvaguardar miles de recuerdos reales de todo el mundo. Esta iniciativa ha sido creada para concienciar a la población de la importancia de seguir investigando sobre el Alzheimer. Este escalofriante dato "más de 100 millones de personas podrían perder sus recuerdos en 2050 si la investigación en Alzheimer no avanza", ha hecho que miles de personas, así como instituciones, empresas, fundaciones, etc, se hayan puesto en marcha para crear este proyecto. Puedes visitar la página e informarte, incluso puedes solicitar la donación de un recuerdo o apadrinar los de los demás. Si es aprobado, te escribirán con el nº que te han asignado y tu enlace. 
Me pareció una hermosa iniciativa y decidí participar. 
Si yo padeciera más adelante la enfermedad, querría que este recuerdo permaneciera... 
Dedicado a mi padre, con quien tanto reí, jugué, disfruté,...él me enseñó que cuando haces una cosa hay que hacerla con pasión, como si fueras el último niño/a sobre la tierra.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Mi autorretrato lingüístico

AUTORRETRATO LINGÜÍSTICO

Actividad primera para el Día Europeo de las Lenguas.

Mis padres no habían leído nunca a León Felipe, y no sabían que "la cuna del hombre la mecen los cuentos", pero aún así, supieron mecerme generosamente con palabras. No eran palabras cultas; mi familia no era de la élite intelectual precisamente, pero estaban dichas con amor. Y yo consideré que debían de ser algo muy importante, ya que me transmitían tanta paz y una especie de ansia por encontrar más.

Así que las buscaba en todas partes..., y las encontré: ...En los cuentos que me contaba mi padre, ...en las historias de familia de mi madre, ...en la cartilla de párvulos que pude descifrar un día...

A partir de ahí, se puede decir que comprendí que "yo era de letras", "de palabras"... ¡como si se pudiera ser de otra cosa!



Mi lengua madre fue el castellano, aunque pasado por el tamiz de la zona en que nací. En ella tenemos un poso importante de palabras procedentes de la lengua valenciana, que se habló aquí antiguamente, mezclado con expresiones de la región de Murcia, de la que somos vecinos. En eso anduve los primeros años, puliendo lo mejor que supe esa herramienta tan potente que pusieron en mis manos.

Pronto entré en contacto con la lengua francesa, ya que tenía familia en París que venía a pasar aquí los veranos. El aprendizaje se hizo formal cuando tuve que estudiarlo en la escuela. Me gustó mucho ese idioma, parecía que cantabas todo el tiempo.
Era un placer conocer otras formas de decir las cosas...


Precioso cartel de Rayuela, obra maestra de Cortázar, el escritor.

Conozco también el valenciano porque me fue necesario cursarlo para trabajar en mi comunidad. Después de una relación tensa con esta lengua que consideré que se me imponía, he aprendido a apreciar su belleza y me atrae su singularidad para expresar con otros matices lo que quiero decir.

Cuando estudiaba Magisterio, elegí como optativa la asignatura de inglés. Durante dos años, pasé por ella sin pena ni gloria. Sé decir what time is it? con un acento aceptable y poco más. ¡Lástima...!, ¿por qué no me dijeron que iba a ser el lenguaje de internet?

Esto me lleva a pensar que aprendemos algo cuando verdaderamente lo necesitamos. Recuerdo que un tío mío, con muy poca escuela a sus espaldas y prisionero republicano español en el campo de concentración de Mauthausen, decía que aprendió alemán rápidamente porque le iba la vida en ello.

Espero que no necesitéis llegar a esos extremos y comprendáis que tener el don de las lenguas es un tesoro de incalculable valor, aunque puede que lo sea más el respetar a todas por igual, valorando lo que nos pueden aportar.
Esto es lo que pretendemos con este proyecto colaborativo ideado por doña Díriga. En él ponemos todo nuestro empeño, como siempre que creemos firmemente en lo que hacemos.

No puedo terminar sin hablar de la razón fundamental por la que intento enseñar Lengua y Amor a la Lectura; digamos que es mi vertiente reivindicativa...
En mi opinión nadie lo ha sabido expresar mejor que Gianni Rodari; juzgad vosotros...
"El uso total de la palabra para todos" me parece un buen lema, de bello sonido democrático. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo (Gianni Rodari)

domingo, 25 de abril de 2010

Autorretrato lector

Doña Díriga me pidió para el Día del libro un Autorretrato lector, ¡ella y sus brillantes ideas...!
Hoy ha tenido a bien publicarlo en su blog. Yo lo comparto con vosotros, agradeciéndole que me cuente entre sus secuaces y amigos(aún no tengo claro en qué categoría me incluye).

Conchita López

Soy una voraz lectora porque mi padre me contó muchos cuentos cuando era pequeña.

El pobre se dormía siempre antes de acabar y yo le daba codazos para que siguiera: yo era incansable y él era un hombre cansado...
Aún así, tenía una imaginación desbordante y la ilusión de un niño. Nunca me contó los cuentos al uso (Caperucita, Blancanieves...), los inventaba sobre la marcha, y sobre todo, los contaba "con ganas". También me llevaba al cine todos los domingos y ahí yo recibía otro tipo de cuentos, y seguía dándole codazos para que me explicara lo que decían los actores cuando no lo entendía.

Esa pasión por comprender historias me ha quedado para siempre, si bien ahora no me gusta oírlas; nadie puede sustituir a mi padre. Pero...los libros y el cine siguen nutriendo mi imaginación y dando alas ¡y qué alas! a mi rutinaria vida, que en modo alguno lo es en cuanto me puedo escapar cuando quiera a otros mundos, cuando no me gusta el que habito.

He leído mucho y muy diverso, pero casi siempre Literatura. Después de muchos años de lectora, he llegado a la conclusión de que la historia que me cuenten es lo de menos, lo que me interesa es cómo me la cuentan. Por eso, Cortázar es mi escritor favorito. Es capaz de explicarte cómo subir una escalera como si fuera un tratado de arquitectura, ingeniería y tomadura de pelo a la vez. Me gusta que me sorprendan, no tener ni idea de lo que va a pasar y cuando eso sucede con un libro, experimento una sensación de lo más placentera.

Es ese placer el que yo quiero transmitir a mis alumnos.
Siempre les digo que leer es lo mejor que pueden hacer en su vida, que no pueden dejar de leer tal o cual libro, por si cuando salen a la calle los pilla un autobús y ya no pueden hacerlo (cara de pasmados).

Siguiendo la normativa vigente, leo a mis alumnos 30 minutos TODOS LOS DÍAS. No os extrañará oírme decir que es uno de los mejores momentos de la jornada.
Disfruto viendo sus caras atentas, sus anticipaciones, sus ¡ohhhh! cuando acaba el tiempo, su evaluación final del producto y sus argumentos al respecto. Muy a menudo, cuando acabo un libro les proyecto la pelicula que se ha hecho sobre él: Charlie y la fábrica de chocolate, Las brujas, Matilda, El niño con el pijama de rayas, El pequeño vampiro... Comparar estos dos formatos, es muy enriquecedor (en realidad, lo que hago es seguir la técnica de mi padre: cuentos, cine, ¿os acordáis?).

Gasto casi toda la asignación del aula en libros y creo que el descubrimiento de la LIJ y los cursos que he hecho sobre ella, han cambiado mi forma de relacionarme con los alumnos. Yo diría que nos ha dado "complicidad". Ellos saben que a mí me gustan los mismos libros que a ellos, que me los compro para mi biblioteca personal (concepto muy interesante que les presento por primera vez en quinto de primaria y cuyo proyecto dura los dos años que los tengo conmigo), que he leído todos los que tengo en la biblioteca de aula. Eso les impone respeto, lo valoran y hacen un esfuerzo por merecer tal atención.

Un consejo, si se me permite: los libros infantiles y juveniles deben tener humor, es fundamental. Si queremos atraer lectores, la risa ayuda mucho. El miedo también es un factor muy atrayente para ellos; leámosle algo misterioso bajando las luces de la clase y el éxito está asegurado.

Pero, quizá, el factor imprescindible para obtener buenos lectores es algo tan simple como que nosotros lo seamos. Como dijo Savater en una conferencia en Orihuela a la que asistí hace algún tiempo " a los maestros se les supone el amor a la lectura, como a los soldados el valor".
Quiero suponer que esto es así en la mayoría de los casos.

Escrito a petición de Doña Díriga, con la que comparto a Federico y a alguna de nuestras otras "madres".

También "ha dado cuenta" de otra entrada anterior aquí.


lunes, 17 de agosto de 2009

Tal como éramos

Mis queridos amigos:

Como ya vamos teniendo confianza, he decidido presentaros a personas de mi familia que han sido importantes para mí. Se trata de dos de mis antepasadas más ilustres con las que guardo gran parecido, según dicen las gentes que me conocen.

La primera de ellas es la vizcondesa del condado de Alicante, gran dama donde las haya, de la que todos mis parientes guardan un venerable recuerdo. Os dejo aquí el cuadro que tenemos en la escalera, según se sube en el rellano a la derecha.



La segunda llevó una vida algo bohemia en Nueva York, por lo que generalmente no se la recuerda mucho, aunque yo siempre envidiaré su glamour y sus desayunos con diamantes.
Aquí os dejo una instantánea de ella tomada en la 5º Avenida; alguien muy normal como véis, sencilla a la par que elegante.



Otro día que tenga tiempo, seguiré desempolvando alguna que otra foto de las damas que me precedieron en la familia. Al parecer estoy llegando a cierta edad en que las raíces empiezan a ser importantes.
Mis parientes retocaron sus fotos aquí y aquí.