martes, 30 de junio de 2026

#reseñas #hambre #knut hamsun



Leí esta obra hace años, y al verla últimamente por aquí, recordé que me había gustado mucho y pensé que debería releerla.
Esta introducción es importante porque yo no suelo releer. Mi ansia viva por la lectura hace que busque siempre las novedades, no lo que ya conozco.
Estoy satisfecha de haber roto esa regla: haber releído Hambre me ha recordado la diferencia entre la buena literatura y la literatura superior.
Seguimos a un escritor/periodista en horas bajas que no tiene ni para comer, literalmente. Asistimos angustiados a sus disquisiciones mentales porque la intensidad de su sufrimiento es tal que apenas la podemos soportar.
El maestro Hamsun logra, en una febril narración en primera persona -que luego daría lugar al famoso "flujo de conciencia"-, introducirnos en la desquiciada mente de un hombre casi muerto de inanición por hambre.
Es fascinante el diseño de la personalidad del protagonista, que mantiene su orgullo y su dignidad antes que admitir su miseria ante los demás. 
Asimismo es absorbente el proceso de fractura de su mente, con alucinaciones, cambios de humor salvajes, sentido de no pertenencia a ninguna parte en medio de la gran ciudad...
Con un lenguaje de una altura literaria inusual, Hamsun logra que el lector experimente la angustia vital del protagonista en carne propia.
Una obra maestra que sentó las bases de la novela psicológica moderna y de la que bebieron escritores como Kafka o Camus.
Eso sí, hay que estar psicológicamente fuerte; la novela es triste, oscura, cruda y muy sórdida, pero una obra maestra en mi opinión.

No sé si la conocen, si es así ¿qué les pareció?

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