lunes, 6 de junio de 2016

Tres días en Viena (y III)

Hoy les cuento el último de mis días en Viena. Nos levantamos temprano para buscar a Sissi, nuestra prioritario misión era ver su museo, que era lo primero que habíamos reservado desde casa.
Llámenme melancólica, romántica, infantil incluso, pero yo me crié a los pechos de los libros de Sissi, ¡poco más había en mi época! Y aunque ahora estoy leyendo a Virginia Wolf y otras para contrarrestar, en aquellos tiempos no me deformó Disney, sino Sissi emperatriz. Parece que a mi edad, una ya busca sus raíces para comprenderse, así que vamos a asumir lo que haya que asumir.
El Museo es más bonito de lo que yo creía, la ciudad ha echado el resto con la emperatriz; ella y Klimt son los iconos de Viena.
Dormitorio de la emperatriz en el Palacio Imperial de Hofburg, donde hoy se encuentra el Museo de Sissi.
La colección de libros que yo leía de pequeña.
Ya saben que ver la ciudad era algo tangencial en mi viaje, pero Viena me gustó más de lo que esperaba. Es una ciudad elegante, sobre todo, con edificios bellísimos y grandiosos. El Palacio Imperial donde vivía Sissi impresiona por la nobleza de la construcción y la elegancia del interior. Los coches de caballos que no cesan de pasar por el centro te retrotraen a épocas imperiales. No hay demasiados turistas, con lo que puedes ver todo sin agobios ni colas. No puedo dejar de nombrar la Biblioteca Nacional, imponente por fuera y por dentro. Que se adecúe un lugar de semejante belleza para albergar libros emociona a cualquier visitante, también era una de mis visitas prioritarias.
Preciosa la zona de La Ópera, con los Mozarts repartiendo publicidad de los actos que allí se celebraban. Muy cerca, La Catedral, con un tejado de decoración imposible...
... Y todo ello rodeado de la música, no olvidemos que allí nacieron los Strauss, Mozart, Schubert... ¡hasta Freud y María Antonieta son austríacos!

Hasta aquí la crónica del viaje. Les dejo mi último Photopeach con algunas de las fotos que hice ese día. He elegido para ellas, la versionadísima canción de Leonard Cohen Dance with me to the end of love. La descubrí en el tango que bailaba Al Pacino, ciego él, en la película Perfume de mujer  (aquí les dejo la escena, atención a cómo la sujeta por la espalda)y desde entonces es una de mis preferidas.
Gracias por la paciencia. He terminado de contarles sobre Viena: volvemos a los libros, siempre a ellos...
Tercer día en Viena on PhotoPeach

7 comentarios:

Mª del Carmen Ruiz Jiménez dijo...

Buenas Conchita, para mí ha sido un gusto "tenerte de guía" en ese viaje. Un abrazo.

Blogmaníacos dijo...

El gusto es mío siempre que te veo aparecer por aquí.
Gracias, amiga, ha sido un hermoso viaje que me ha encantado compartir contigo.
Un abrazo de vuelta y feliz fin de curso :))

RobertoC dijo...

Indudablemente Viena, Austria en sí, es un bello lugar, con mucha historia por cierto, gracias por transmitir sus vivencias, amiga, tres entregas estupendas.
En cuanto a la música del vídeo, bella, pero confieso que me nace el argentino y prefiero el tango bailado en la escena de Perfume de Mujer.

https://youtu.be/F2zTd_YwTvo

Que aunque es bailado al estilo de salón entre americano y europeo y no al estilo original rioplatense, no deja de mantener una sensualidad propia del tango, Por una Cabeza, en la Argentina es un clásico.

Aquí el tango original y no con orquesta de salón.

https://youtu.be/SJ1aTPM-dyE

Pero, cuidado, solo expreso un gusto personal porque el vídeo es realmente excelente, y las imágenes preciosas, y estupendamente elegidas y expuestas. Ha resultado una fotógrafa excepcional mi amiga. A veces me río de esta mezcla rara que tengo que me lleva a adorar tanto a Buenos Aires y Barcelona, pero son dos ciudades que amo, disculpe mis extrañezas. Cariños como siempre.

Blogmaníacos dijo...

Lo que usted desconoce, querido amigo Roberto, es que yo me sé la mayoría de los tangos de Gardel; la letra y la música. Como tantas cosas buenas de la vida, esta me viene de mi padre, que tenía un excelente gusto musical y todos los tangos de Gardel. Sí, en un rincón de la provincia de Alicante, en España, se recreaba su patria con mucho cariño. "Volver", "Adiós muchachos" y "Mi Buenos Aires querido", nuestros favoritos. Era a este respecto muy ortodoxo; Gardel o nada, decía que nadie los cantaba como él.

Gracias por hacerme revivir tan buenos momentos.

En cuanto a la canción de Cohen, al igual que mi padre, y parece que usted, yo no pienso en ella como tango , solo como una bella melodía que quería compartir.

No soy buena fotógrafa ni de lejos, es que lo que veía era muy hermoso.

Agradezco su compañía. Un abrazo.

RobertoC dijo...

Vaya, vaya, sí que me ha sorprendido, ya sabía yo que nos unían muchas más cosas que las blogueras, y desde ya su padre, un muy buen gusto. Y sí habrá sonado por allí en Alicante un tango, como por estos lados una rumba catalana, y todos como que te miran de reojo, jajaj. Ya me parecía que ese comentario sobre como bailaba y sostenía su espalda, me resultaba de una experta. Pues ya, que también en música tenemos lo nuestro. Saludos, y cariños amiga mía.

Meeri dijo...

Tras unos días de tránsito vivencial y bloguero vuelvo a tu blog en busca de belleza y armonía. No deja de serme curioso por qué no puedo ver el vídeo en Safari y sí en Chrome. En todo caso lo he visto y me ha interesado mucho. Todo lo que he oído acerca de Viena es estimulante salvo por la pérfida visión de ese que te mencioné, Thomas Bernhard que es demoledor. Esta es la Europa brillante, histórica, gloriosa y elegante del pasado pero que se ha convertido en realidad en un parque temático para la dinámica frenética del mundo donde Shangai es infinitamente más actual junto a capitales de países emergentes. En Viena todo habla del pasado esplendoroso, todo son recuerdos de la Belle Epoque, del pasado imperial que se desvaneció con la primera guerra mundial. Un tiempo de aristocracia que vivió con intensidad Rainer Maria Rilke y que leí recientemente con harta nostalgia de un mundo que no he conocido pues a mí me tocaron los garbanzos de tío Paco.

El Photo Peach está muy bien. Resume correctamente esa visión idílica de Viena que nos viene a las mientes.

He creado un nuevo blog que se llama Desolación de la Quimera. He publicado una entrada. Firmo con otro nombre como verás.

Hice un vídeo con mis alumnos el último día de clase. Te lo dejo por si lo quieres ver ÚLTIMO DÍA DE CLASE. No fue una despedida explícita, sin emociones que me parecen impostadas, sin nostalgia, sin cerrar etapas para abrir nuevas, nada. Esto es lo que fue. Me preguntaba que por qué me iba y les dije que me iba a viajar y a escribir libros, que cambiaba de profesión. Eso es lo que yo siento. Que cambio de profesión. Pero me voy con la alegría de dejar a mis alumnos como los ves en el vídeo.

Un abrazo, Conchita.

Blogmaníacos dijo...

Muchas gracias, Meeri, por esa primera frase, no me la esperaba :)
Viena fue mucha Viena, de verdad que superó mis expectativas.

Ahora paso por tu nuevo blog, seguro que me encuentro como en casa.

Acabo de ver tu vídeo de "no despedida". Muchas cosas habría que decir de él, dejando aparte la edición que sigo envidiando. Es un lujo que hayan tenido semejante fotógrafo, hay retratos preciosos, que me han emocionado sin entender nada de fotografía. Hay un chico con una camiseta de E.T. que es el vivo retrato de Chandler (no sé si has sido seguidor de "Friends", pero es curioso el parecido, sale mucho en las fotos, además, es carismático). Hasta tienes un momento "Oh, capitán, mi capitán", con uno subido a la mesa, ¡ainssss!!!
Pero lo que me ha gustado por encima de todo es que el "material" básico y omnipresente son ellos, los alumnos de tu último curso, en representación de todos los que te han acompañado en tu devenir pedagógico. Aplaudo ese enfoque, no podía ser de otra manera en tu caso.

¡Oye, me ha sorprendido la música!, tú sabes que me fijo mucho en ella. Supongo que te la han "soplado" tus alumnos (o tus hijas), pero queda muy bien, así como el baile que se marcan algunos chicos/as.

Resumiendo, me parecía a ratos estar en la clase de "Rebelión en las aulas", con su música, sus mezclas raciales, y hasta su Mister Thackeray, pero mejor, ¡dónde va a parar!

Un abrazo, antiguo Joselu.