domingo, 14 de febrero de 2016

"Que la tierra te sea leve"

Ayudé a  mi hijo en COU cuando le pidieron un trabajo sobre El coronel no tiene quien le escriba de García Márquez. Entonces nos enteramos de que circulaba por internet un supuesto poema suyo titulado La marioneta, en el que se despedía de la vida ante su grave enfermedad. Poco después se descubrió que en realidad el poema había sido escrito por el ventrílocuo mexicano Johnny Welch, quien lo publicó en 1996 en un libro titulado Lo que me ha enseñado la vida.

Extracto del poema:
 "Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva, pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz."...
Curiosamente, algo semejante ocurrió con Borges; tanto en la temática como en la presunción de autoría. El poema que se le atribuía se llamaba Instantes y es muy parecido al anterior. Igualmente, un tiempo más tarde se descubriría a su verdadero autor

Extracto:
"Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos."...

Como ven, en ambas se habla de qué cosas se harían o se dejarían de hacer si tuvierámos la oportunidad de vivir de nuevo.

Es curioso cómo las cosas se entretejen. Decía yo ayer a un amigo cinéfilo que Woody Allen esperaba que lo de la reencarnación o la eternidad no fuera cierto, así se evitaría ver de nuevo Sonrisas y lágrimas.
Todo esto me lleva a pensar en dos cosas por las que yo no soy partidaria de reencarnarme jamás: una fútil y otra esencial.

Fútil: para no volver a leer libros como Palmeras en la nieve o Dime quién soy, ¿en qué estaba yo pensando? Desperdiciados los sesenta segundos de cada minuto que tardé en leer esas páginas...

Esencial: Modificaría mi genética y borraría de la cadena el gen 5-HTTLPR, el de la TIMIDEZ. Les aseguro que me ha impedido hacer muchas cosas...

Y ustedes, ¿qué cosa fútil y esencial no querrían repetir si se reencarnaran? Disculpen esta manía que me ha dado de conocer sus interioridades, no creo ser curiosa de la vida del prójimo en general, pero parece que sí de la de mis lectores en particular...


En todo caso, parece altamente probable y sobre todo, recomendable, vivir una sola vida, y abandonarla con un magnífico epitafio (ya hablaremos de ellos, es otra de mis manías). De momento, no he recordado otro más exquisito  que el famoso
Desde los romanos, pocas cosas tan bellas se han dicho...

8 comentarios:

Joselu dijo...

A esta pregunta es difícil contestar. Parece que deseas una respuesta ligera y no profunda. No sé. Depende esta respuesta del momento vital en que me encuentre. Si estoy en una fase alfa (alta) o una fase beta (hundimiento). Ahora estoy en la primera. Creo que todo lo que he hecho en la vida ha tenido algún sentido, más o menos oculto, pero lo ha tenido, todo ha contribuido a hacerme como soy. He hecho todo cuanto he deseado, menos lo de la chimenea (jajajajaja) pero tiene un valor relativo. Me faltan todavía algunas cosas que acometeré a partir del verano. En conjunto he realizado todos mis sueños.

Si estuviera en fase beta, vería mi vida como un gigantesco fracaso y me arrepentiría de muchísimas cosas, especialmente de la maldad que ha inspirado acciones de mi vida. No podría vivir de dolor, desearía morir por no poder soportar la conciencia.

De una fase u otra me defiende el Pristiq 100 que tomo.

Yo sí que querría reencarnarme: En mujer, en artista, en músico, en bailarín, en poeta ...

Seguro que no era esto lo que esperabas.

Un abrazo.

RobertoC dijo...

Vaya temita, Conchita.

Quienes creen en la reencarnación dicen que tal como vivas esta vida, será la próxima, avanzarás, o retrocederás o será igual, dependerá de tus obras, de tu Ser.

Pero, a esto según plantean estos escritos, le sumamos que tendríamos conciencia de lo que hemos sido, y como hemos vivido. Si bien muchos creyentes o no dicen tener recuerdos de vidas pasadas, no es fácil probar tal cuestión, más allá de lo que uno dice sentir.

También suena muy determinista el poder elegir en forma tan precisa el cómo es uno, porque somos el cúmulo de muchas circunstancias, y como seres sociales aunque sea a la fuerza, nos formamos en una familia, y en diferentes medios, más o menos amplios y todo esto, nos influye para bien, y para mal.

Si a esto le sumamos que somos únicos a pesar de ello y tomamos todo de una manera diferente que el otro, más acotados estamos.

Pero, si es por suponer, supongamos que pueda volver a vivir, la misma vida.

Fútil: El perder el tiempo escuchando a los que se quejan de todos, y por todos, y no mueven un dedo. Será que la intelectualidad sin acción me enerva, cuando ni siquiera genera una simple idea a llevar a cabo.

Esencial: Pues lo contrario, el escuchar más a tantos que por hacer, no escuché, siempre me ha quedado la sensación de que me he perdido cosas de la vida, y de la gente, por no haberles dedicado más tiempo.

De todos modos, tomando lo que hay de creencia en estas lecturas, pienso que Dios nos dio el libre albedrío como arma, que la vida y la muerte son premios y castigos, según lo encaremos; lo normal es luchar por vivir de la mejor forma posible en búsqueda de la felicidad, pero también es normal sufrir los acontecimientos negativos en medio de esa búsqueda, y el morir, como finalización lógica de nuestro paso.

A lo mejor, si nos ponemos a arrepentir de lo que hemos hecho o de lo que no hicimos, y pasamos el tiempo pensando en ello, perdemos muchos sesenta segundos de luz.

Disculpa Conchita, lo largo de mi comentario, pero eres culpable agradable de hacerme pensar. Cariños como siempre.

Blogmaníacos dijo...

Estoy aprendiendo, Joselu, a no esperar nada predecible en sus comentarios. Dejando de lado mi agradecimiento porque se produzcan, ¿para qué elucubrar por dónde me va a salir, si normalmente lo hace por los cerros de Úbeda?
No tengo derecho a esperar más que respuestas ligeras, ¡no voy a pretender que mis lectores (dando por supuesto que los haya) abran sus carnes ante la audiencia! Veo que en esto también me equivoco contigo.
De todas maneras, has contestado "adecuadamente". Fútil: la falta de una chimenea (ante esto, te recuerdo que "las chimeneas también son para el verano"; no sé si vas a acometer esta empresa a partir de tu primer glorioso verano sin incorporación a clases en septiempre). Esencial: la maldad de algunas acciones en tu vida.
Mientras esperamos que todo esto se resuelva, ¡siempre nos quedará el Pristiq 100!
... Y la literatura, y el cine,...

Un abrazo.

Blogmaníacos dijo...

¡Cuánto aprendo de sus comentarios, amigo Roberto!
Lo que usted considera que no volvería a repetir, tanto lo fútil como lo esencial, es de manual!!! Y yo lo tendré en cuenta como recordatorio importante en la vida: no perder el tiempo escuchando fatuidades, perderlo escuchando a la gente esencial.
Comparto también su idea del carpe diem, ¡aprovechemos los 60 segundos! :))
En cuanto a la idea de Dios y sus premios y castigos, me temo que disiento, y digo me temo porque quisiera que todo fuera así de fácil, nos quitaría mucha responsabilidad, libre albedrío incluido.

Como siempre, le agradezco sus enseñanzas y su tiempo en este espacio que espero considere como su casa.

Un abrazo.

Joselu dijo...

No me gusta pensar que el año que no empiece en septiembre será glorioso. No. Siento incluso cierta melancolía al pensar en que no estaré con mis queridos adolescentes. Cada día que subo o bajo por la escalera los veo llenos de acné, gritones, alterados, descontrolados, rientes, locos y siento que a partir de septiembre no vaya a verlos más. No hay una línea divisoria entre un presente aherrojado y un inmediato futuro libre y glorioso. Me niego a considerarlo así. La vida tiene luces y sombras, esa es mi línea divisoria, y luces y sombras hay ahora y seguirá habiéndolas en septiembre. Cambio tenuamente de costumbres. Nada más. No espero esa situación como agua de mayo. Soy feliz ahora y espero poder seguir siéndolo después. Perderé muchas cosas y ganaré -tal vez- otras. Conozco un amigo que lleva así desde los cuarenta y nueve años y no veo que sea su vida más gloriosa que la mía. En cierto sentido compadezco, su falta de estímulo y actividad aunque cobre cumplidamente cada mes. Ahora hace diez años que está así. ¡Qué pena me da a veces! No hay una situación gloriosa que me espere. Solo será una transformación externa espero que para bien.

Mª del Carmen Ruiz Jiménez dijo...

Buenas Conchita, mucho nivel de contenido y expresión escrita hay por aquí. Yo casi ni me atrevo...pero ya estoy enganchada a tu blog. De una forma sencilla, tengo muy claro que si empezara mi vida de nuevo dedicaría a estudiar "el tiempo de estudiar" -aquel que ahora creo que perdí- y desde luego sería una persona muy fuerte y asertiva.(Retrato robot de solamente algunas de mis carencias).
Hasta tu próxima publicación.
Un abrazo.

Blogmaníacos dijo...

Reitero el adjetivo "glorioso" para mi primer año de jubilación, Joselu. Ahora que he entrado en el segundo, ya no lo definiría así, la rutina se ha instalado y he normalizado mi vida adaptándola a la "vasija" que ahora la contiene.
Pero... ¡el primer año...!!! ¡Cuánto disfruté cada minuto que podía dedicar a lo que yo decidiera! Te puedes imaginar que leer cuando me venía en gana fue lo primero que puse en práctica: ¡leía en el desayuno, en la siesta y en la noche! (y leo, es el mínimo de tiempo que creo debo dedicar a mi afición favorita).
Poder estar enferma sin culpabilidades también fue una gran cosa, desde luego!
¡Y concertar libremente citas con los médicos, visitas, cafés, viajes, paseos,...!
Este sería un tema para tratar más extensamente, solo te diré que sí, que echas de menos el desafío laboral, los retos que te suponen esos bustos sentados que tenemos delante cada día, y a los que pretendemos sacar de su condición de "convidados de piedra"... pero ya digo, ¡ese es otro tema!

Gracias por recomentar :))

Blogmaníacos dijo...

Mª del Carmen, la humildad de tus comentarios me desarma siempre.
Es un honor recibir en este blog tus palabras, llenas de sabiduría y vacías de pomposidad, ¡eres una rara avis en este mundo de egos de la blogosfera educativa!
Has dado en el clavo, en mi opinión, con tus propósitos para esa "nueva vida", ¡qué más nobles aspiraciones que las del estudio y la mejora personal!

Necesito, si eres tan amable, la dirección de tu blog para incluirla en "Mi lista de blogs".

Gracias y un abrazo.