lunes, 23 de noviembre de 2015

Dame mil besos, después cien...

Curioso, cuando menos, el camino que me ha llevado a Catulo, (Italia, -0087 aC--0054 aC), poeta romano, muchas veces considerado el mejor escritor latino de poesía lírica. 
Les cuento...
Recibí una felicitación hace unos días por mi cumpleaños. En ella, se me mandaban mil besos y cuatro más (son 4 de familia); me llamó la atención la dedicatoria. Un día después cayó en mis manos una novela llamada Mil besos y cien más, de Laura Sciolla. No se la recomiendo a ustedes, es uno de los libros que he dejado a medio leer, pero... ¡me llevó a la poesía amorosa de Catulo, y eso sí que ha valido la pena!
Pueden encontrar información sobre su obra aquí, yo les dejo con el poema que da nombre a la novela:

Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida,
tendremos que vivir una noche sin fin.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta para ignorarla
y para que ningún malvado pueda dañarnos,
cuando se entere del total de nuestros besos.
(Traducción de A. Ramírez de Verger; Catulo, poema nº 5)


El original:
Vivamus mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque
senum severiorum
omnes unius aestimemus assis!.

Soles occidere et redire possunt:
nobis cum semel
occidit brevis lux,
nox est perpetua una dormienda.

Da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera,
dein secunda centum,
deinde usque altera mille,
deinde centum.

Dein, cum milia
multa fecerimus,
conturbabimus illa,
ne sciamus,
aut ne quis malus invidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.




Otro de sus poemas que me gusta mucho es este:

VII
Me preguntas, cuántos besos tuyos,
 Lesbia, me serían más que suficientes, 
Cuan gran el número de arena de Libia  
yace en Cirene, de laserpicïo plena,
entre el oráculo del ardiente Júpiter 
y el túmulo del anciano Bato; 
o cuantos astros, al callar  la noche, 
ven los amores ocultos de los hombres; 
sólo esos besos  satisfarán 
a Catulo el loco más que suficientemente, 
que ni contarlos podrán los curiosos 
ni con sus malas lenguas hechizarlos.

¿No les parece soberbio? ¿No les llama la atención que fueran escritos en el siglo I a C.? 

2 comentarios:

Mª del Carmen Ruiz Jiménez dijo...

Conchita siempre se aprende contigo. Cómo te va? Un abrazo desde Loja.

Blogmaníacos dijo...

¡Qué alegría saber que aún te pasas por aquí, Mª Carmen!
Muchas gracias por tu comentario.
Me va bien, la vida de jubilada es... ¡diferente! Procuro encontrarle la magia, y eso pasa por no pensar demasiado en lo que dejé. Los libros ayudan, como tú muy bien sabes :))
Un abrazo...¡y cien más!