lunes, 22 de diciembre de 2014

De qué hablo cuando hablo de correr

Como les prometí, voy a ir hablándoles de algunos de los libros que he leído este año. Hoy le toca el turno a De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami
Este es un autor controvertido para mí, nunca me termina de convencer del todo su literatura. Tiene algunos hallazgos interesantes en su escritura, junto a párrafos facilones o totalmente prescindibles.
La atmósfera de sus libros siempre me es ajena, triste, despersonalizada. No sé si es porque se trata de una cultura tan diferente a la mía, pero en todo caso no me transmite que los problemas de los seres humanos sean universales.
Llevo leídas varias obras suyas, dado que muchas personas de mi entorno me lo han recomendado. No recuerdo ninguna que haya dejado huella en mí. Tengo una maraña de personajes y situaciones extrapolables a cualquiera de sus novelas, un totum revolutum en el que cada uno de los sucesos o personas podría extraviarse en cualquiera de sus libros. Nada para recordar, parafraseando la famosa película.

¿Por qué entonces elegí este libro de él? Pues porque me interesa qué hace la gente cuando corre o sale a andar, además de correr o andar, claro.

Verán, por razones médicas debo andar a buen ritmo todos los días un mínimo de 40 minutos. Cosa que hago con la mayor frecuencia que puedo. Pero... señores/as... ¡me aburro soberanamente! Siempre salgo sola, no me gusta ajustarme a los horarios de otras personas, y a veces esos 40 minutos se me hacen eternos. Pensé que Murakami me podría ayudar en la empresa. Y así fue en parte...

Él habla de la alegría de correr, de la euforia que provoca, de la preparación que exige, hasta de qué música se pertrecha para hacer frente a las duras pruebas que lleva a cabo (es un corredor de maratones y nos habla de las canciones más adecuadas para correr).
Eso me dio una idea. Compré un mp3 y empecé a llenarlo de mi música favorita. Pero... ¡ya me conocen, tengo un blog de libros...! Enseguida pensé que me interesaba mucho más que me leyeran libros mientras andaba. Y así llegué a mi manera de andar de hoy en día, ¡oyendo audiolibros que me son narrados mientras pongo en forma mi cuerpo!

Según la wikipedia... al hablar de los audiolibros...
El destino de este tipo de comunicación puede ser:
  • Todo aquel que disfruta al escuchar.
  • Personas ocupadas, con falta de tiempo para leer.
  • Personas con dificultades en la visión o incapacitadas para entender signos como en el caso de los dislexicos.
  • Personas que no están todavía alfabetizadas, como un paso para aumentar la capacidad de atención y la concentración.
  • Personas estudiantes de idiomas como el español o el inglés, a las que les convenga escuchar textos leídos en esos idiomas como ejercitación.
  • Niños y jóvenes, muy familiarizados con los medios audiovisuales y que necesitan un mayor estimulo para prestar atención.
  • Personas que pasan mucho tiempo viajando, tanto si conducen el vehículo como si son llevados, al practicar ciertos deportes (el resaltado es mío) o al realizar trabajos repetitivos...
  • Nos acercan de una manera más vívida y personal la información de los libros, facilitando así su recuerdo.
  • Personas sin hábito de lectura.


¡No saben ustedes lo agradable que es andar a buen ritmo mientras un señor o señora de voz aterciopelada te lee Ensayo sobre la ceguera de Saramago, por poner mi libro favorito y el que me están leyendo en este momento! ¡No hay color! Lo que antes era una actividad tediosa para mí, se ha convertido ahora en un momento especialmente esperado a lo largo del día.
¡Como siempre, los libros arreglan muchas parcelas de mi vida!
Pueden probarlo, creo que no les defraudará la experiencia.
Seguiremos otro día...

3 comentarios:

Jesús Hernández dijo...

Mira por dónde, no sabía que compartíamos libros favoritos. En cierto modo comenzamos a quedarnos ciegos. A ver dijo un ciego y deseó serlo. A ver si nos quedamos un poco más y terminamos de ver. Bienvenida su lectura compartida

Analia Elizalde dijo...

Qué hermosa entrada Conchita!!!! me has dado una idea brillante, ya que a mí tampoco me gusta salir a caminar sola; esta es una excelente forma de acompañarnos. Gracias por esta afortunada idea de publicar tus comentarios sobre las lecturas realizadas. Felicidades para estas Fiestas. Un abrazo argentino.
Analía

Ana Municio dijo...

Sentía tanta curiosidad por lo que pensabas de este libro, me sorprendió que lo eligieras para leer.

Yo leí este libro para tratar de comprender porque mi marido corre, para mi correr es una autentica tortura. Seguí sin comprenderlo, pero me sirvió para saber qué siente. En definitiva, me gustó este ensayo, lo pasé muy bien leyéndolo y leí en voz alta a Javi muchas partes, lo que hizo que compartirlo con él le diera mas valor aun.

Yo sí escucho música mientras camino para combatir esa dolencia que compartimos. Disfruto muchísimo con la música a buen volumen, me meto en mi mundo y me siento genial. También redacto mentalmente cuando camino, muchas cosas, tantas que la mayoría no llego a escribirlas. Estoy deseando que inventen una grabadora que grabe mis pensamientos, he tratado de grabar esas redacciones con el movil y no es lo mismo.
No me gustan los audiolibros, no consigo que me enganche un libro leído por otros, pero me alegro tanto que la lectura de este libro te haya inspirado esa idea! Y que la idea haya disipado tu aburrimiento.
Ya sabes que te deseo que nunca te aburras, amiga.
Con todo mi cariño...muack