lunes, 26 de marzo de 2012

"El pez en el agua"

Siempre ando buscando razones que me expliquen mi vicio por leer. Anoche, leyendo el libro que me ocupa ahora (El pez en el agua. Memorias. Vargas Llosa, Mario. Barcelona, 1993. Seix Barral. Biblioteca breve), encontré, reencontré en realidad, una de las principales. 

Transcribo:
"Tener un horario tan avaro para la lectura me volvió muy estricto; no podía darme el lujo de leer con la anarquía con que lo he hecho siempre: sólo libros que sabía me iban a hipnotizar. [...]
Y en las noches, antes de dormir, leía poesía, siempre a los Clásicos del Siglo de Oro, y la mayor parte de las veces a Góngora. Era un baño lustral, cada vez, aunque fuera sólo por media hora, salir de las discusiones, las conspiraciones, las intrigas y las invectivas y ser huésped de un mundo perfecto, desasido de toda actualidad, resplandeciente de armonía, habitado por ninfas y villanos literarios a más no poder y por monstruos mitológicos, que se movían en paisjes quintaesenciados, entre referencias a las fabulaciones griegas y romanas, música sutil y arquitecturas depuradas, Había leído a Góngora , desde mis años universitarios, con admiración algo distante; su perfección me parecía algo inhumana y su mundo demasiado cerebral y quimérico. Pero entre 1987 y 1990 cuánto le agradecí haber erigido ese enclave desactualizado y barroco, suspendido en las alturas más egregias del intelecto y la sensibilidad, emancipado de lo feo, de lo mezquino, de lo mediocre, de ese tramado sórdido en que se dibuja la vida cotidiana para la mayoría de los mortales." (La negrita es mía).

3 comentarios:

Lu dijo...

Colecciono citas sobre la lectura de algunos autores, esta merece ser incluida en la lista.

Gracias por compartirla

aedo dijo...

Gracias por enseñarnos este trocito de las memorias de Vargas Llosa. A lo mejor no sabíamos hasta ahora por qué nos atraía tanto ese Góngora denostado por distante. Simplemente el placer que da desentrañar la belleza.

Blogmaníacos dijo...

Gracias por la visita, Lu. Interesante colección; debería planteármela...

Aedo, aunque siempre he identificado a tu padre con Alonso Quijano; Góngora, que además fue real, no le va a la zaga...
Gracias por el comentario.